Ciudadano Kane

DE HISTORIA EN HISTORIA

La mayoría de los amantes del cine de culto conocen que la película Ciudadano Kane, de Orson Welles, se inspira en un personaje real.

William Randolph Hearst, el magnate de la prensa amarilla, nació en 1863 en una familia adinerada de origen irlandés. Su padre, dueño de minas de oro, fue senador de los EE.UU. Su madre fue sufragista y filántropa. William estudió en Harvard, pero sus excentricidades acabaron por expulsarlo. Así fue como buscó trabajo y lo encontró como director del San Francisco Examiner, un periódico de propiedad de su padre. De esta manera empezó la carrera del que sería uno de los hombres más poderosos de la prensa norteamericana.

Disciplinado y con gran capacidad de liderazgo, amasó una gran fortuna. Sin embargo, lo que realmente le movía era la sed de influir en la gente por medio de su imperio mediático. Esto lo consiguió gracias a sus periódicos los que vendía desde Boston hasta Los Ángeles llegando diariamente a dos millones de familias.

Estaba convencido que la prensa no debía limitarse a informar, sino a moldear la opinión pública. El mismo lo hizo a través de sus titulares en los que defendía sus ideas y atacaba a sus adversarios. Su influencia fue tal, que varios políticos temían más una mala portada en un diario de Hearst que una derrota electoral.

El mejor ejemplo de poder se vio durante la guerra entre EE.UU. y España en 1898. Sus diarios exageraron los incidentes, lo que empujó al país hacia la guerra con Cuba. Usando a la prensa, impulsó su propia carrera política que lo llevó al Congreso de los EE.UU.

Otro ejemplo de su influencia fue su campaña contra Ciudadano Kane (1941). Aunque se trate de ficción, el paralelismo del personaje de Charles Foster Kane con el magnate era evidente. Su ambición y su incapacidad para sentirse satisfecho encajan con el simbolismo que en la película representa la felicidad perdida de la infancia, algo que no se puede conseguir con poder ni riquezas; episodios concretos de la historia se inspiraban en la vida de Hearst quien se identificó con el film y lanzó una campaña para suprimir su estreno y desacreditar a Welles mediante presiones legales.

En ese entonces, Hearst ya era dueño de 26 diarios, 16 revistas y 11 estaciones de radio. Aunque la película finalmente se estrenó, el boicot afectó negativamente su éxito comercial. Sin embargo, hoy en día está considerada una de las mejores películas del cine clásico. La pueden disfrutar en YouTube o en algunas plataformas de streaming. (O)

Lcda. Bridget Gibbs

Lcda. Bridget Gibbs

Periodista y escritora. Norteamericana de nacimiento, pero cuencana de corazón. Radicada en Cuenca desde hace 45 años. Lleva una década colaborando con la página editorial de El Mercurio.
Últimas Noticias