Tarea curiosa aquella de medir el tiempo. Breve espejismo con el que pretendemos medir el desgranarse de las horas mientras caminamos de frente al otoño. Una ilusión imprecisa que comenzó allá por el año 46 a.C. cuando el emperador romano Julio César decretó el uso del calendario. Y es allí donde reside un hecho curioso: la verdadera medida del año solar es de 365 días, más una ligera desviación de seis horas y nueve minutos. Pequeña imprecisión que, acumulada durante siglos, provocaría que las fechas del calendario dejaran de coincidir con el inicio de las estaciones. Y sería así que un buen día del año 1582, el Papa Gregorio XIII emitiría una bula (“Inter Gravissimas”) por la que decretaba que a un jueves 4 le seguiría un viernes 15 del mismo mes. Una medida que amputaba de un tajo diez días del calendario que, desde entonces, conocemos como “Gregoriano”.
Y claro, cabría esperar que hoy (cuatrocientos cuarenta y cuatro años después), el error exija un nuevo ajuste de cuentas. ¿Qué pasaría entonces, si tuviésemos que borrar una fecha del calendario? ¿Qué días elegiríamos no vivir si se nos diera la elección? Tal vez pondríamos allí la fecha triste que nos recuerda la partida del amigo, el consejo que duele y falta. O podríamos aprovechar para borrar de una vez el famoso “black weekend” y todas estas fiestas importadas que nos aturden tanto. O tal vez esos días tristes en los que expulsamos a pedradas a un hermano de otro país, sin saber mañana nuestros hijos llamarán a su puerta reclamando casa y pan. Estos días en los que miramos, pasmados, cómo la maldad inexplicable cobra la vida de un joven. O tal vez aquellos días grises en los que contamos los minutos. En los que la rutina y el bostezo existencial están a punto de convencernos de que llegamos tarde a la utopía.
En fin. Tal vez lo mejor será ponernos de acuerdo y decidir que vamos a dejar el calendario tal como está. Y asumir después, con coraje, que aun los días dolorosos sirven para imaginar el posible oasis en medio del desierto. Sirven para volverse semilla… (O)
@andresugaldev










