¡Vea esta nota! El vocabulario de la excandidata a la Presidencia del Ecuador, Luisa González, ha sido cosa seria. Como ella misma lo ha dicho, le salió lo manaba que lleva por dentro. Les pegó una buena perreada a los militares y fiscales que allanaron su casa como parte de las investigaciones del caso Caja Chica y publicaron su foto en ropa de dormir.
Resumen. De acuerdo con el run run, se investiga cómo habría ingresado dinero desde Venezuela para financiar la campaña de la Revolución Ciudadana. De hecho, dos exministros del correísmo trabajaban como asesores en el frente económico del régimen de Nicolás Maduro, quien ahorita debe estar pasando pacheco en la yoni.
Y bueno. Algunos analistas dicen que siempre se ha conocido que Venezuela financiaba campañas electorales de sus camaradas castristas, chavistas, guevaristas y ni sé qué otra pavada. La visión de esta secta era que los países latinoamericanos fueran liderados por el socialismo del siglo XXI. Pero creo que eso está lejos, porque la región se ha inclinado más por opciones de derecha.
En fin. Retornemos al tema. No solo la caleta de Luisa fue intervenida, sino también la de otros asambleístas y políticos de la misma línea. Y para ponerle picante al asunto, Luisa González dijo que vayan a caerle a la Marce Aguiñaga porque ella fue la presidenta del movimiento. Básicamente, que todos nos vamos junto al hueco.
La respuesta de la Marce no se hizo esperar. Dejó por un ratito sus actividades en Panamá y les dedicó un videíto para ubicar a sus retractores. Recordó que el Código de la Democracia establece que la responsabilidad de las campañas recae en la candidata y en el jefe de campaña. Así que, según ella, que se arreglen entre ellos.
Y como no puede faltar el loquito del ático en esta historia, ya criticó a la prefecta del Guayas diciendo que nunca debió ser parte de la secta. ¡Qué nervios! Esta novela está candente. Continuaremos. (O)










