La comunicación transmite ideas, información, conocimiento y noticias, con lo cual facilita el entendimiento entre las personas, facilita convivencia, supervivencia, expresa sentimientos y necesidades de una sociedad y sus miembros. Además, busca influir en el comportamiento social, difundiendo normas y mecanismos que resuelvan conflictos. La comunicación busca educar y enseñar a sus usuarios, de manera masiva como sucede con la prensa escrita, radio y TV, mediante formatos escritos, sonoros o audiovisuales, constituyéndose en la columna vertebral de la publicidad y de la información pública.
El profesional de la comunicación, se ha formado en una universidad, enriqueciendo su vocabulario y adquiriendo mil aptitudes en comunicación social, periodismo, ética periodística, redacción, investigación y manejo de herramientas digitales, conocimientos básicos sobre Historia, economía, política, ortografía, dicción, deontología, cultura general, etc, desarrollando habilidades críticas y la comprensión del contexto social y cultural.
Hoy existe un giro, nos encontramos con mecanismos de comunicación digital, en donde cualquier persona se torna en “apta” para informar, criticar, comunicar y sobre todo, “dueña de la verdad”, emitiendo interpretaciones y juicios a su antojo, sumándose a falsas noticias (fake news) que, con la asistencia de inteligencia artificial (IA), lanzan tumultuosas noticias, que ponen en vilo, calumnian, engañan a sus seguidores. Además, el lenguaje se ha convertido hasta en procaz y vulgar, con toda clase de epítetos que desdicen de la respetable profesión, cuyos propósitos son muy diferentes a lo que presenciamos actualmente.
Las noticias deben ser contrastadas, como sello de calidad en términos de portar la verdad y no engaños que desinforman y manipulan a las personas, conduciendo por senderos de falsedad hasta engendrar la deshonra de las personas.
El lenguaje empleado por muchos políticos, denigra una actividad cuyo único propósito es el servicio público y el desarrollo de la sociedad. Frecuentes son los escándalos saturados de agravios y vejaciones, lejos de cumplir su accionar con el encargo del pueblo que los eligió. (O)









