En menos de 30 minutos, Luis Caicedo logró vender los 30 racimos de plátano, además de chonta, yuca y piñas que trajo hasta Cuenca desde Tiwintza, en Morona Santiago.
Para llegar a la ciudad, hizo un extenso recorrido de casi 12 horas que incluyó viajes en canoa, buses y camionetas. Una verdadera peripecia marcada por dificultades propias de la geografía amazónica.
Caicedo, de 53 años, comercializa los productos que cultiva en su finca con un propósito claro: financiar los medicamentos y la atención médica que requiere su hija Anali Aitana, de apenas 11 meses de edad, quien tiene síndrome de Down.
La niña, además, enfrenta afecciones cardíacas y neurológicas, y se alimenta mediante un botón gástrico, una condición que incrementa de manera significativa los gastos médicos y de cuidado.
Venta
Desde hace aproximadamente cinco meses, Caicedo se instala cada jueves, desde las 06:00, en los exteriores del hospital Vicente Corral Moscoso para ofrecer sus productos. Sin embargo, en esta ocasión la jornada fue distinta.
Su historia se viralizó desde el miércoles en redes sociales, donde cientos de personas evidenciaron que el amor de un padre por su hija no conoce límites y que ningún sacrificio resulta excesivo cuando se trata de protegerla.
Como resultado, decenas de ciudadanos se acercaron no solo para adquirir los alimentos, sino también para entregarle donaciones en efectivo, leche en polvo para su hija y diversos medicamentos que contribuyen a su tratamiento.
La afluencia fue tan numerosa que las personas debieron organizarse en filas para hacer sus aportes. Muchas de ellas aprovecharon el momento para felicitar a Caicedo y expresarle muestras de admiración y solidaridad.
Migrantes
Incluso llegaron ayudas enviadas por migrantes ecuatorianos, principalmente desde Estados Unidos (EE.UU) y España, quienes conocieron el caso a través de las redes sociales y decidieron sumarse al apoyo.
Asimismo, otros compatriotas residentes en el exterior solicitaron la habilitación de una cuenta bancaria para canalizar sus contribuciones, conmovidos por la historia y la fortaleza que ha demostrado Caicedo frente a la adversidad.

Caicedo contó que su hija actualmente está con una infección en su ombligo, además tiene una hernia, por lo que será sometida a una nueva operación en el Vicente Corral este 20 de marzo.
“Yo por mi hija voy a hacer todo, yo sé que ella se va a recuperar y va a estar bien… Por mi hija tengo fuerzas, por mi hija hago todo, ella nos da las fuerzas para que todo esto se logre…”, señaló.
Caicedo es padre de ocho hijos y se dedica a la agricultura para mantener a su familia. Para él, sus hijos son su fuerza y motivación para enfrentar las dificultades diarias y no desistir, incluso en los momentos más complejos.
Ayuda
Rosalina Sigcho y su esposo Ernesto Tenesaca, llegaron para entregarle una ayuda económica a Caicedo, a nombre de dos hijas que viven en New York y que enteraron de este caso por medio de Facebook.
“Este es el ejemplo del inmenso amor que tenemos los padres para los hijos, ese amor está personificado en don Luis… Hay muchas familias que nos necesitan y quienes tenemos un poquito más debemos compartir…”, indicó.

Luis Tamay, un taxista de 55 años, también llegó para entregar su aporte a Caicedo. “Mi familia me pidió que venga a comprar unos platanitos y entregar un dinerito que juntamos con mis hijos…”.
Tamay recordó que su hija, hoy de 25 años, fue diagnosticada con leucemia cuando tenía 17 años y logró recuperarse. Esa experiencia le impulsa a brindar apoyo a otras personas que enfrentan la enfermedad de sus hijos.
El próximo jueves, Caicedo volverá a ubicarse en este lugar con productos de su finca, ya que necesita reunir recursos para cubrir los gastos que demanda la operación de su hija.
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