Vivir con sabiduría

Vivir con sabiduría proclamó Siddhartha Gautama, el Iluminado, quien vivió entre los siglos VI y V a. C. Buda, luego de años de búsqueda y meditación, alcanzó la iluminación. Explicó la existencia del sufrimiento y cómo superarlo; expuso una guía para vivir con sabiduría y ética. Se presentó como un maestro que mostraba un camino, aseverando que el apego y la ignorancia son la causa del sufrimiento, y que vivir con sabiduría “es ver la realidad con claridad”. Comprendió que todo cambia y que nada es permanente. Aconsejó que, antes de actuar, hay que observar; que se debe reducir el sufrimiento para uno mismo y luego para los demás, enfocando nuestra energía en nuestras acciones. Señaló que la sabiduría se cultiva con atención, reflexión y experiencia.

El maestro Buda mostró un camino espiritual que puede ser recorrido por cualquier persona. El budismo zen enseña a mirar la experiencia tal como es, ya que el zen nace de la simplicidad, con una práctica directa y sin dogmas, pues se basa en la experiencia de lo que somos antes de las ideas. Se afianza en la meditación para ver lo que está aquí y ahora. El zen no busca una iluminación ni una experiencia mística, ya que la claridad nace de forma natural, desde la sencillez y la libertad interior. Aconseja la meditación permanente.

Mientras que el budismo tibetano es un camino de transformación que busca la liberación del sufrimiento para uno mismo y la iluminación. El camino tibetano se apoya en la visión y en los métodos para la transformación de la mente, utilizando la energía, por lo que es muy importante la relación con el maestro espiritual. También son fundamentales la meditación, la recitación de mantras y el uso de símbolos, sonidos y rituales. El camino tibetano es exigente; avanza paso a paso con disciplina y paciencia, y ofrece una invitación comprometida con la transformación de la mente y del corazón. (O)

Dr. Nicanor Merchan Luco

Dr. Nicanor Merchan Luco

Periodista. Licenciado en Humanidades. Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Máster en Antropología del Desarrollo y Doctor en Arqueología. Se desempeña como director de El Mercurio. Escribe, principalmente, sobre temas ambientales.