Las madres se encuentran sentadas, algunas de pie, otras arrullando a sus hijos en brazos. Las miradas que llevan consigo reflejan una mezcla de inocencia, preocupación y esperanza. Con pañaleras gastadas, mochilas pequeñas o simplemente con sus bebés dormidos, esperan recibir lo que necesitan para continuar su jornada. Mientras tanto, el Banco del Bebé, ubicado en la Avenida Solano, en los bajos del Museo de los Metales, ofrece un respiro y un apoyo vital. Además, el Banco del Bebé Cuenca apoyo a madres y niños vulnerables es reconocido como fundamental en esta ciudad.
El Banco del Bebé se ha convertido en un refugio para cientos de familias vulnerables, especialmente en tiempos de crisis. Rosa Aucapiña, por ejemplo, llega con su hijo Justin, de seis meses, envuelto en una manta clara, mientras observa el movimiento a su alrededor. A pocos metros se encuentra Karina Chiriap, quien también recibe apoyo para su hija Narumy. Ambas coinciden en que este espacio es fundamental para su bienestar y el de sus hijos. Vale la pena destacar que muchos acuden en busca del Banco del Bebé Cuenca apoyo a madres y niños vulnerables y reciben la ayuda que necesitan.
Un proyecto que nació en tiempos de pandemia

El Banco del Bebé fue creado en plena pandemia, cuando la escasez de recursos golpeaba a muchas familias ecuatorianas. María Angélica Vintimilla, coordinadora del proyecto, explica que la iniciativa surgió para atender a las madres gestantes y a los niños pequeños. Ellos carecían de insumos básicos y apoyo emocional. Esta acción surgió paralelamente al Banco de Alimentos de la Arquidiócesis de Cuenca.
El proyecto comenzó con un objetivo claro: proteger a los niños desde la gestación hasta los primeros mil días de vida. Con el paso de los años, el Banco del Bebé ha crecido y ahora atiende a 300 beneficiarias en la zona urbana de Cuenca. Adicionalmente, llega a 260 en la parroquia rural de Cumbe. En esta zona, la desnutrición crónica infantil es una preocupación constante. Por lo tanto, el proyecto Nutriendo con Amor se ha unido con la fundación Crezconut para llevar suplementos nutricionales y controles médicos mensuales.
El objetivo es luchar contra la desnutrición infantil

La desnutrición crónica infantil es uno de los mayores problemas que enfrentan estas comunidades. Según María Susana Rivadeneira, directora del Banco del Bebé, el tratamiento nutricional y el acompañamiento médico han logrado revertir la desnutrición de más de 300 niños. Estos tratamientos, que duran seis meses y cuestan alrededor de 200 dólares por niño, son esenciales para garantizar una mejor calidad de vida y salud para los pequeños.
Donaciones y voluntariado solidario son clave
El Banco del Bebé opera gracias a donaciones y a la colaboración de más de 50 voluntarios, en su mayoría mujeres, que brindan su tiempo y conocimientos. Las actividades de apoyo incluyen capacitaciones, visitas domiciliarias y acompañamiento psicológico. Además, la entrega de insumos como pañales, ropa y alimentos se realiza de acuerdo con el diagnóstico social y médico de cada beneficiario. Por otro lado, el Banco del Bebé Cuenca apoyo a madres y niños vulnerables depende de todas estas acciones voluntarias y donaciones para continuar cada año.
La logística detrás de este proyecto es compleja, y un ejemplo claro es el trabajo de Pablo Poluche, encargado de supervisar el aprovechamiento de los alimentos donados. Gracias a la colaboración con el Instituto San Isidro, los alimentos próximos a caducar son transformados en compotas, mermeladas y conservas. Esto ayuda a alimentar a decenas de familias.
Proyectos apuntan a un futuro lleno de esperanza

El Banco del Bebé sigue avanzando con nuevos proyectos. Entre estos se incluyen eventos de recaudación, capacitaciones y el fortalecimiento de la tienda solidaria Tacita de Amor. Este espacio de ropa y cafetería funciona de lunes a viernes, de 09:00 a 17:00. Los sábados atienden con reserva previa. Cada prenda vendida y cada taza de café servida contribuyen a financiar las actividades del banco. Por lo tanto, ayudan a más madres y niños. Por último, es importante resaltar que Banco del Bebé Cuenca apoyo a madres y niños vulnerables es considerado un pilar para las familias que más lo necesitan.
Refugio de apoyo para las madres y niños de Cuenca
En este Banco del Bebé, cada historia de vida se convierte en una oportunidad para comenzar de nuevo. Desde las madres que esperan con sus hijos en brazos hasta los voluntarios que entregan tiempo y cariño. Todos forman parte de una comunidad solidaria que brinda apoyo para superar las dificultades y seguir adelante con esperanza.
El rol solidario de 50 voluntarios

El Banco del Bebé no sería posible sin la dedicación de sus voluntarios. María José Repeto y María Gracia Pascual son dos de los 50 voluntarios que sostienen este proyecto. Repeto coordina el área de mercadeo, trabajando para visibilizar el proyecto y atraer nuevos apoyos. Pascual, por su parte, se encarga de la gestión de ropa, pañales y alimentos, adaptando los recursos a las necesidades de cada familia.
Ambas coinciden en que la pandemia fue el punto de partida para su compromiso social. Ellas afirman que lo que más les motiva es ver cómo las madres recuperan la esperanza. Además, destacan que las madres mejoran sus condiciones de vida gracias al apoyo brindado. (I)







