En la tercera planta de la casa que habitó Luis Cordero Crespo, ubicada en el Centro Histórico de Cuenca, se guarda un valioso conjunto documental de gran importancia histórica. Este tesoro está formado por cartas, fotografías, cuadernos y partituras que abren una ventana a la vida cotidiana de los siglos XVIII, XIX y principios del XX. Para garantizar la preservación de estos documentos, se requiere el uso de mascarillas, guantes y mandiles como parte del protocolo de conservación.
Conservación y restauración de documentos históricos

El espacio donde se resguardan estos documentos ha sido acondicionado bajo estrictos criterios técnicos. Se ha realizado una fumigación especializada, se instalaron cortinas para filtrar la luz y se ha ajustado la temperatura y humedad para evitar daños por condiciones ambientales. Sensores registran temperaturas cercanas a los 18 grados y niveles de humedad controlados, variables según la temporada de lluvias. La restauradora María Dolores Donoso advierte que “la luz, el calor y el agua son los mayores enemigos de los documentos históricos”.
Proyecto de conservación del fondo epistolar de Luis Cordero Crespo

Este esfuerzo forma parte del proyecto «Conservación, Organización y Descripción Documental del Fondo Epistolar de Luis Cordero Crespo» de la Universidad Católica de Cuenca. Este proyecto tiene como objetivo preservar, organizar y digitalizar la correspondencia histórica del expresidente ecuatoriano para facilitar su acceso público. La iniciativa comenzó el 18 de diciembre de 2025 y se espera que concluya el 18 de junio de 2026, con una inversión de 20,000 dólares del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC). El proyecto también busca fortalecer la memoria social, especialmente entre estudiantes e investigadores.
Documentos históricos relevantes: características y hallazgos
El fondo epistolar incluye alrededor de 800 documentos, principalmente cartas, que abarcan desde el siglo XVIII hasta principios del siglo XX. Este volumen equivale a aproximadamente un metro lineal de documentación. En la investigación se lleva a cabo un diagnóstico detallado de los documentos, seguido por un inventario preliminar con registros de fechas, estado de conservación y un código provisional para cada pieza.
Hallazgos importantes incluyen libretillas con pan de oro, documentos de transacciones económicas, papeles artesanales con filigranas, y sobres sellados que nunca habían sido abiertos. Estos hallazgos ofrecen una visión única de la vida cotidiana de la época, revelando detalles de la historia social, política y económica de Cuenca.
Restauración preventiva y digitalización

La restauradora María Dolores Donoso lidera el proceso de conservación preventiva, en el que cada documento es cuidadosamente limpiado, fotografiado antes y después de la intervención, y luego almacenado en sobres y cajas libres de ácido. La siguiente fase del proyecto será la digitalización, que implicará la captura de imágenes de alta calidad y la creación de metadatos para facilitar la consulta pública en línea.
El papel de las mujeres en la historia familiar
Uno de los aspectos más reveladores de este fondo documental es la participación activa de las mujeres de la familia Cordero. Muchas de las cartas fueron escritas por hijas y parientes que no solo administraban bienes, sino que también participaban en asuntos políticos y económicos. A través de estas cartas, se reconstruye la vida cotidiana de Cuenca, más allá de los grandes personajes históricos, revelando las decisiones familiares y los vínculos sociales.
Participación académica y comunitaria en el proyecto
El proyecto también sirve como una escuela práctica de archivística e historia, con la participación de especialistas y estudiantes como Andrea Neira, Carlos Valverde, Jairo Guambaña, Renata Soria y Mateo Cueva. Este enfoque permite que los estudiantes adquieran experiencia práctica en el campo de la archivística y la conservación histórica.
Fondos no reembolsables del INPC: impulso a la conservación del patrimonio cultural en Ecuador

El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) ha lanzado nuevas líneas de fomento para la conservación de bienes culturales en Ecuador, con una inversión que, en la Zonal 6, alcanza los 500,000 dólares. Ruth Ordóñez, directora zonal del INPC, detalló que los proyectos fueron seleccionados mediante una convocatoria nacional y una evaluación técnica por expertos en patrimonio cultural.
Proyectos prioritarios en conservación en Azuay, Cañar y Morona Santiago
Entre los proyectos prioritarios financiados por el INPC se destacan iniciativas de conservación y restauración arquitectónica en las provincias de Azuay, Cañar y Morona Santiago. Además, se incluye la preservación del Qhapaq Ñan, Sistema Vial Andino, y la organización de documentos inéditos de Luis Cordero Crespo. Este último proyecto, que incluye la preclasificación, conservación y digitalización de documentos históricos, busca garantizar el acceso público a este valioso material.
Garantía de transparencia y equidad en el proceso
Ruth Ordóñez enfatizó que el proceso de selección de proyectos fue transparente y equitativo, con un análisis técnico especializado de todas las propuestas. Además, se ha establecido un sistema de seguimiento financiero y técnico a través de administradores designados, como en el proyecto de conservación del fondo documental de Luis Cordero Crespo.
Invitación a participar en futuras convocatorias
La directora del INPC destacó que estas líneas de fomento responden a las necesidades urgentes de conservación del patrimonio cultural ecuatoriano, e invitó a colectivos y gestores culturales a participar en futuras convocatorias de fondos no reembolsables, que continuarán apoyando la recuperación de la memoria histórica, lenguas y bienes patrimoniales en el país.
Entrevista / Gemma Rosas, responsable del área de Cultura de la Universidad Católica de Cuenca
Se revela la voz oculta de mujeres

– ¿Cómo se enteró de este proyecto y qué pensó al conocer la conservación del archivo de Luis Cordero Crespo?
En abril de 2023 asumí el área de cultura de la Universidad Católica y el entonces rector, Enrique Pozo, me informó de la donación de la Casa Cordero. El objetivo era revisarla y convertirla en centro cultural. Para él era clave analizar los bienes históricos y ponerlos a disposición del público e investigaciones. Busqué convocatorias y el apoyo del Instituto Nacional de Patrimonio permitió iniciar la conservación preventiva con un proceso técnico, planificado y con expertos, que será ejemplo para el manejo del archivo general.
– ¿Qué valor tiene conservar este fondo epistolar más allá del ámbito académico?
Para la universidad es un mecanismo de aprendizaje fuera del aula, pero también para la sociedad. Estas cartas permiten conocer cómo se comunicaba la gente, cuánto tardaban en llegar los mensajes o qué preocupaciones existían a finales del siglo XIX, cuando recién se implantaba la electricidad. Nos acercan a una realidad no contada y ayudan a comprender el país.
– ¿Cómo ha impactado el proyecto en su comprensión de la historia ecuatoriana?
Muy positivamente. Hemos descubierto a Luis Cordero Crespo como un personaje polifacético, que escribía incluso en quichua y reflexionaba sobre la exportación de la quina o la protección de recursos naturales. Hace más de cien años ya existían visiones sobre el uso responsable del patrimonio natural.
– Desde su experiencia en España, su tierra natal, ¿qué similitudes o diferencias observa?
En Cataluña hay fuerte vinculación social con el patrimonio. En Ecuador también puede impulsarse ese reconocimiento del valor real de documentos que guardan memoria histórica y orientan el futuro.
– ¿Qué le ha llamado la atención del trabajo técnico de conservación?
La paciencia y el orden de los expertos para tratar cada documento con respeto. La clasificación enseña a valorar detalles que a veces pasan desapercibidos.
– ¿Qué riesgos existen sin conservación preventiva?
Muchos herederos no tienen recursos y los archivos se abandonan o se desechan. Se pierde la memoria de familias, ciudades y del país si no se toma conciencia de su valor.
– ¿Qué destaca del rol femenino en el fondo epistolar?
Es fundamental. Muchas cartas son entre Luis Cordero y sus hijas, o de mujeres que se instruían incluso a escondidas. Revelan su deseo de aprender y educarse entre ellas, cambiando la visión sobre su papel en la historia.
– ¿Qué aprendizaje personal le deja el proyecto?
El valor del trabajo interdisciplinario entre comunicación, historia, archivística, arquitectura y diseño. Las instituciones deben formar equipos creativos y multidisciplinarios.
– ¿Qué ocurrirá tras los seis meses de intervención?
Se aspira a tener el fondo epistolar clasificado y digitalizado para consulta pública. Luego se ampliará a libros, postales y otros documentos, consolidando la Casa Cordero como centro cultural para investigadores, estudiantes y ciudadanía. (I)
Datos de interés:
- 20.000 dólares ha recibido el proyecto para equipamiento, servicios profesionales, capacitación y una publicación final.
- El proyecto busca conservar, organizar y facilitar el acceso público al fondo epistolar de Luis Cordero Crespo.
- Las cartas serán revisadas, clasificadas y digitalizadas para investigadores, docentes, estudiantes y ciudadanía.
- El archivo tendrá una sala de consulta en la casa patrimonial de la Universidad Católica de Cuenca, que abrirá un centro cultural.





