Gobierno y delincuencia

 Ante el auge incontrolable del crimen organizado transnacional, el gobierno en estos últimos tiempos ha decretado muchos días de estado de emergencia, para controlar a los grupos narco delictivos en base a políticas de seguridad integral, fortaleciendo la inteligencia militar y policial, utilizando tecnología moderna, buscando además la cooperación internacional, obviamente tratando de no poner en riesgo la soberanía nacional. Notamos que es una lucha titánica y desigual, ya que, a parte del poder logístico y económico, estas bandas criminales se han diversificado a múltiples actividades como la minería ilegal, el sicariato y la extorsión; cambiando rápidamente sus alianzas y actividades, lo cual complica las estrategias de control. Los resultados de esta lucha no son del todo satisfactorios, en el año 2024 hubo una reducción del 14.7% en cuanto a homicidios, pero el 2025 se cerró con más de 9000 homicidios, convirtiéndose en el año más violento, a pesar de las grandes cantidades de droga incautadas, del supuesto control carcelario y de las significativas capturas de capos y “muñecas” de la mafia. Sabemos que los tentáculos de esta guerra interna entre bandas criminales, se encuentra sobre todo a nivel de la costa, pero lamentablemente ya no es un secreto que se están expandiendo a todo el país. Reconocemos el esfuerzo y los ingentes gastos que  invierte el gobierno nacional para frenar esta lacra social, pero estamos conscientes y convencidos que existen grandes limitantes que son la base fundamental para ir desterrando estas redes y estructuras criminales a largo plazo; por ejemplo, como medidas preventivas se debe procurar que los niños y jóvenes tengan derecho total a la educación y así evitar que ingresen desde infantes a formar parte de bandas delictivas; además de una serie de iniciativas integrales en áreas económicas, educativas y sociales, para incentivar a aquellos adolescentes que están en situación de riesgo. Algo muy importante es la depuración de malos servidores públicos en la policía y el ejército nacional; ni se diga a nivel político y judicial, llámense asambleístas, jueces, fiscales y abogados corruptos, que están complotados para que las redes criminales manipulen y manejen a su antojo los procesos judiciales. Ojalá estas observaciones de buena fe, puedan ser entendidas y atendidas, para que nuestro país en un tiempo prudencial pueda llegar a una verdadera transformación social y estructural. (O)

Dr. Francisco Chérrez

Dr. Francisco Chérrez

Médico Pediatra. Expresidente de la Sociedad de Pediatría del Azuay. Expresidente de la Federación ecuatoriana de Pediatría. Exjefe de Residentes del Hospital Vicente Corral Moscoso. Autor de libros.