Ecuador es el país de las contradicciones.
El Consejo Nacional Electoral, en base a informes no del todo confiables, resolvió adelantar en casi 77 días la fecha prevista inicialmente para las elecciones seccionales.
Lo hizo porque, según explican, o tratan de explicar aunque sin convencer sus dos principales cabezas, El Niño, un fenómeno climático, será letal durante los primeros meses de 2027.
Si eso llegare a ocurrir, y, por lo tanto, se ponga en riesgo el proceso electoral, se justificaría aquella resolución, una resolución política a todas luces, si bien la cúpula del CNE no la acepte.
Sería la primera vez que, en los últimos años, ante advertencias se toman las previsiones del caso.
Pero eso no ocurrió siempre. Por ejemplo, cuando organismos especializados advirtieron al gobierno sobre el estiaje adelantado, asimismo por cuestiones climatológicas; pero lejos de tomar acciones concretas y al paso, hizo caso omiso y sobrevinieron los “apagones”.
Ahora mismo, la falta de lluvias, y, por consiguiente, el poco ingreso de agua al embalse de Mazar y al río Coca, está advirtiendo sobre potenciales apagones, a lo mejor para los últimos meses de 2026.
De lo que se sabe, el gobierno no da certezas, peor da pasos concretos para comprar energía, y las autoridades energéticas apaciguan la preocupación ciudadana expresando que no se suspenderá el servicio eléctrico, mientras en algunas ciudades ya se inducen los “apagones estratégicos”. ¿En qué consisten; por qué?
La escasez de medicinas en los hospitales públicos también fue advertida a tiempo; pero las soluciones vienen a cuenta gotas en el mejor de los casos; hay procesos de adquisición fallidos, y los planes para buscar una solución integral no cuajan.
Otra advertencia es sobre la crisis financiera del IESS. Pero el gobierno hace mutis por el foro.
La lista de contradicciones es larga. ¿Las advertencias y sugerencias se las asumen únicamente cuando convienen?







