Tras organizar ocho procesos electorales durante los ocho años que estuvo al frente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Diana Atamaint fue removida de la Presidencia del organismo con los votos de dos consejeros que hasta hace poco respaldaban sus decisiones: José Cabrera y Esthela Acero, quienes ahora ocupan la Presidencia y la Vicepresidencia de la institución.
La noticia de la salida de Atamaint se conoció horas antes de la sesión del Pleno en la que se tomó la decisión final. Cabrera y Acero se unieron a la consejera Elena Nájera para autoconvocarse con el fin de elegir a las nuevas autoridades. Enrique Pita, quien se desempeñaba como vicepresidente, se negó a participar en el proceso y no asistió a la reunión.
El traspaso de mando en el CNE se produjo sin mayores contratiempos. Diana Atamaint dio paso a la autoconvocatoria e incluso votó a favor de la designación de Cabrera como presidente. Sin embargo, abandonó la sesión antes de la elección de Acero como vicepresidenta.
Una cancelación que le costó el puesto
En una sesión ordinaria del Pleno del CNE realizada el 11 de junio de 2026, a las 08:30, Elena Nájera hizo público el motivo por el cual la nueva mayoría decidió remover a Diana Atamaint de la Presidencia. Según afirmó, la decisión obedeció a las “irregularidades” cometidas durante el proceso de cancelación del partido Unidad Popular (UP).
Atamaint impulsó la cancelación de la organización política, para lo cual fue necesario convocar al menos cinco sesiones del Pleno hasta conseguir los votos necesarios. El malestar dentro del organismo se hizo evidente cuando los consejeros Enrique Pita, Esthela Acero y José Cabrera, que habitualmente respaldaban a la entonces presidenta, comenzaron a ausentarse de las sesiones alegando motivos personales o de salud.
Atamaint encontró en el consejero alterno José Merino un nuevo respaldo. Con su voto logró aprobar la cancelación de Unidad Popular. Tras conocerse la remoción de la presidenta, Merino salió en su defensa y acusó al resto de consejeros de debilitar la institucionalidad del organismo electoral.
Sin embargo, el 3 de junio de 2026, el Tribunal Contencioso Electoral (TCE) revirtió la cancelación de Unidad Popular. La jueza Ivonne Coloma determinó que la resolución del CNE fue emitida de forma extemporánea y la declaró nula. Además, dispuso que se investigue a los responsables de haber vulnerado el debido proceso y el derecho a la defensa de la organización política.
A través de su cuenta en X, el presidente de Unidad Popular, Geovanni Atarihuana, cuestionó el papel desempeñado por Atamaint y Merino y anticipó que la organización permanecerá vigilante de las actuaciones de las nuevas autoridades del CNE.
“Por fin deja la presidencia del CNE; como operadora política del Gobierno actuó violando la ley y los derechos de participación”, escribió Atarihuana.
Más vidas que un gato
Diana Atamaint llegó al CNE en agosto de 2018 tras ser designada por el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (Cpccs) Transitorio. En esa primera etapa fue elegida vicepresidenta del organismo.
Posteriormente ganó el concurso para permanecer en el cargo por seis años. No obstante, está próxima a cumplir ocho años en funciones. La demora del Cpccs en designar a los nuevos consejeros permitió la prórroga de las actuales autoridades.
Tampoco debía mantenerse durante todo este tiempo al frente de la Presidencia del organismo. En 2018 fue elegida para ejercer esa dignidad hasta 2021, es decir, por tres años. Sin embargo, no fue reemplazada debido a que conservó una mayoría favorable dentro del Pleno.
Durante este período también logró superar un juicio político que, en enero de 2020, estuvo cerca de provocar su salida de la institución. La ausencia del entonces asambleísta Daniel Mendoza, posteriormente sentenciado por corrupción, y el voto de su alterna impidieron que el proceso avanzara al Pleno de la Asamblea Nacional.
Una mayoría que se reagrupa
Dentro del Consejo Nacional Electoral, señaló el analista Alfredo Espinosa, el Partido Social Cristiano (PSC) siempre ha tenido una influencia importante, la cual se habría fortalecido nuevamente con la llegada de José Cabrera a la Presidencia.
“La falta de independencia en el CNE no inició ni terminó con Diana Atamaint. Los intereses políticos siempre han jugado un papel en esta institución. Ella llegó con el beneplácito de Jaime Nebot y hoy el PSC le bajó el pulgar para que uno de los suyos asuma el control. Con esto, el Gobierno perdió el control del CNE”, afirmó.
Según Espinosa, la nueva mayoría estaría integrada por el PSC y el correísmo, este último representado por Esthela Acero y Elena Nájera. A su criterio, esto significará un cambio en la correlación de fuerzas dentro del organismo, pero no necesariamente una transformación en su manejo político.
“El poder cambia de manos, pero la arquitectura institucional no mejora ni se garantiza la independencia que Cabrera ofreció al asumir la Presidencia”, concluyó. (I)







