A sus 66 años, Manuel Vega sigue demostrando que los sueños no tienen fecha de caducidad. El empresario cuencano, recordado también por ser el presidente que condujo al Deportivo Cuenca a su histórico título nacional de 2004, se encuentra actualmente recorriendo Norteamérica a bordo de su inseparable “Firpo Camper”, una casa rodante construida junto a su hijo y que hoy lo lleva por una travesía que comenzó en Cuenca y tiene como escenario principal el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
Desde Connecticut, donde atendió a Diario El Mercurio, Vega relató cómo nació esta aventura que mezcla dos de sus grandes pasiones, viajar y el fútbol.
“Cuando tenía 15 o 16 años armé un camper y me fui desde Cuenca hasta Argentina. Mi madre era argentina y desde ahí quedó sembrada esa pasión. Con los años me pregunté qué era lo que aún quería hacer en la vida y apareció nuevamente el sueño del camper”, recuerda.
Así nació Firpo Camper, una furgoneta Peugeot Jumper que compró nueva en Cuenca y que fue transformando poco a poco junto a su hijo Simón entre 2016 y 2017. El proyecto tomó cerca de dos años debido a que algunas piezas debían importarse y otras fabricarse artesanalmente en la ciudad.
El resultado fue una auténtica casa sobre ruedas, baño completo con ducha e inodoro, cocina equipada, refrigeradora, horno microondas, sistema independiente de energía mediante baterías y paneles solares, además de espacio para que viajen y duerman cómodamente hasta cuatro personas.
Pero el sueño no quedó únicamente en recorrer carreteras. “Quise combinar el camper con el Mundial. Son dos cosas que me apasionan profundamente”, explica.
La aventura empezó desde Cuenca
La aventura arrancó en febrero desde Cuenca. Atravesó Colombia y, debido a la inexistencia de una conexión vial entre Colombia y Panamá, embarcó el vehículo desde Cartagena hasta Veracruz, en México. Desde allí continuó por carretera rumbo al norte.
Sin prisas y disfrutando cada parada, Vega ha convertido el viaje en una experiencia cultural. “No es un viaje para llegar de un punto a otro. Es un viaje para conocer personas, culturas, lugares y disfrutar cada kilómetro”, comenta.
La travesía le tomó cerca de dos meses hasta ingresar a Estados Unidos. Durante abril permaneció en territorio norteamericano y en junio inició el recorrido mundialista que ya le permitió asistir al partido entre Ecuador y Costa de Marfil en Filadelfia.
La próxima parada será Nueva York para presenciar el decisivo encuentro entre Ecuador y Alemania.
Aunque el viaje ha transcurrido con tranquilidad, no todo ha sido sencillo. Vega recuerda que el momento más complicado ocurrió precisamente en Ecuador. “El día más duro de todo el recorrido fueron 13 horas y media por los derrumbes y desvíos en las carreteras ecuatorianas en la ruta Cuenca-Quito. Fue mucho más complicado que cualquier tramo internacional”, relata.
Fuera de ello, asegura que no ha tenido mayores inconvenientes. Apenas dos pequeñas roturas de parabrisas y ninguna situación grave. “Nunca hemos tenido problemas con las autoridades ni con las fronteras. Todo se ha hecho con la documentación en regla y con mucha prudencia”, señala.
Un viaje en familia
Aunque el proyecto tiene un fuerte componente personal, Vega no ha recorrido solo el continente. Su esposa lo acompaña de manera permanente y en distintos tramos también se han sumado sus hijos, sobrinos, amigos de infancia y familiares cercanos.
“Siempre es mejor viajar acompañado por seguridad y también porque compartir estas experiencias las vuelve más especiales”, asegura.
Rumbo a Alaska
La aventura está lejos de terminar. El plan contempla permanecer en Estados Unidos hasta octubre o noviembre. Luego, debido a la llegada del invierno, el vehículo quedará guardado y protegido mientras él regresa temporalmente a Cuenca para reencontrarse con su familia, atender sus negocios y planificar la siguiente etapa.
Para 2027 el objetivo es recorrer más estados norteamericanos, ingresar a Canadá y llegar hasta Alaska.
Posteriormente, en 2028, pretende descender nuevamente por México y embarcar el vehículo hacia Sudamérica para completar un extenso recorrido continental.
“Tenemos hijos, nietas, familia y trabajo en Cuenca. No se trata de desaparecer, sino de disfrutar estas aventuras por etapas mientras haya salud y ganas de seguir descubriendo el mundo”, afirma.
Como no podía ser de otra manera, el fútbol sigue ocupando un lugar especial en su vida. Además del encuentro ante Costa de Marfil, asistirá al Ecuador vs. Alemania y también al partido de Argentina en los dieciseisavos de final.
Y cuando habla de la selección ecuatoriana, lo hace con el mismo optimismo que lo acompañó cuando lideró al Deportivo Cuenca hacia su única estrella. “Así como en 2004 conseguimos algo que parecía imposible con el Deportivo Cuenca, hoy también creo en esta selección. Un partido no define un Mundial. Tengo fe en que Ecuador clasificará y ahí comenzará otro torneo para nosotros”, concluye.
Mientras miles de aficionados siguen el Mundial por televisión, Manuel Vega lo vive desde las carreteras de Norteamérica, acompañado por su Firpo Camper, convirtiendo cada kilómetro en una nueva historia y demostrando que los sueños, cuando se persiguen con pasión, siempre encuentran el camino. (D)
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