Las escenas son de terror. Los niños y niñas de la escuela 10 de Agosto, en San Lorenzo, Esmeraldas, lloraban mientras se lanzaban al piso, en medio de la desesperación. Afuera del establecimiento educativo ocurría una balacera y eso desató el pánico. Fueron minutos de angustia. El hecho se registró el viernes 17 de julio cuando recién empezaba la jornada, a las 08:40.
Días antes del hecho violento circulaban panfletos advirtiendo de un ataque armado a este establecimiento, según los padres de familia. En redes sociales se difundieron videos e imágenes en los que se observa a estudiantes y docentes lanzados al suelo y resguardándose debajo de los pupitres para protegerse de las ráfagas de balas perdidas. Posteriormente, los estudiantes fueron retirados de forma segura por sus padres y representantes. El saldo preliminar de la balacera es de dos personas fallecidas y tres heridas.
Según la Policía Nacional, el ataque responde a una disputa armada territorial entre los grupos delictivos organizados (GDO) conocidos como La Siate y La Carbonera. La Gobernación de Esmeraldas y el Ministerio de Educación decidieron suspender las clases presenciales en el establecimiento.
Aunque el Ministerio aclaró que no se trató de un ataque directo contra la escuela o el sistema educativo, sino de un choque colateral entre bandas criminales en la vía pública hay preocupación en el sistema educativo de Esmeraldas. Este suceso violento ocurrió bajo el estado de excepción que rige en Esmeraldas y otras provincias para frenar los índices de violencia delictiva.
La ministra de Educación, Gilda Alcívar, informó que una de las acciones urgentes será la activación de los profesionales de los Departamentos de Consejería Estudiantil (DECE) para brindar contención psicológica a los niños y docentes afectados por el estrés postraumático del evento. Está previsto que hoy se instale una mesa técnica para analizar las amenazas y riesgos que hay en el sistema educativo por el enfrentamiento entre bandas delincuenciales. La Policía activará un plan de contingencia para reforzar la vigilancia en las escuelas y colegios.
De igual manera se articularon controles con los colegios y padres de familia.
Alarma en escuelas y colegios de Manabí
Seis menores de edad han muerto en los últimos dos meses en Manabí. El último ocurrió el viernes 17 de julio. Tres de las cinco víctimas murieron en los exteriores de establecimientos educativos de Manta y Pedernales.
Según el comandante de Manabí, William Calle, las recientes muertes de adolescentes en esta provincia podrían estar relacionadas con la lucha de territorios de GDO. Algunos menores utilizan la red social Tik Tok para identificarse con organizaciones criminales.
“Estamos viendo un enfrentamiento entre los muchachos a través de las redes sociales. Se identifican como choneros o lobos, y eso está provocando las muertes entre estudiantes”, dijo el jefe policial.
En las investigaciones de la Policía se detectó que varios adolescentes difunden videos e imágenes en TikTok donde aparecen con armas, fusiles o incluso utilizando uniformes policiales falsos. De acuerdo con el comandante, estas publicaciones buscan proyectar una supuesta pertenencia a estructuras delictivas.
Las medidas frente a cifras alarmantes
Según las cifras de la Unión Nacional de Educadores (UNE), entre 2025 y 2026, se registraron diez casos de docentes asesinados en el país. Además, las denuncias por extorsión aumentaron de 300 a 1.000. Los mayores casos se registran en seis distritos: 2, 3, 7, 8, 18 y 24. La violencia en escuelas, con panfletos amenazantes dirigidos a docentes y crímenes en las cercanías de los planteles, genera preocupación entre estudiantes, padres y educadores.
El Ministerio de Educación argumenta que hay un plan articulado con el Ministerio de Gobierno, el Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas para mejorar los controles en los establecimientos educativos. Sin embargo, para el experto en seguridad, Santiago Fonseca, los GDO han ganado terreno con la captación de menores de edad.
“El asesinato en el aeropuerto de Guayaquil fue una alerta que ha sido ignorada. Seguiremos viendo cómo escala la violencia con menores de edad”, advierte. (I)












