Artesanos del Azuay preservan saberes de luthería y alfarería entre generaciones

Oswaldo Morocho Sánchez expone parte de su trabajo en la Galería Manos Azuayas de la Casa de la Cultura, dentro de la muestra “Legados”. XCA

La exposición “Legados” reúne en la Galería Manos Azuayas de la Casa de la Cultura Núcleo del Azuay el trabajo de artesanos dedicados a la construcción de instrumentos musicales y la alfarería.

La muestra presenta las piezas y procesos de creación de Oswaldo Morocho Sánchez y las familias Uyaguari y Encalada, cuyos conocimientos se han desarrollado a través de décadas de práctica y transmisión generacional.

Oswaldo Morocho combina desde hace cuatro décadas la música y la construcción artesanal de instrumentos. Inició con quenas, zampoñas y flautas, y con el tiempo incorporó a la producción tambores, charangos, bandolines, marimbas, silbatos y bocinas, entre otros.

Uno de los cambios que ha enfrentado en su oficio es la dificultad para conseguir ciertos materiales. Para fabricar instrumentos de viento utiliza bambú y otros elementos tradicionales, como la duda, una especie de caña.

“Antes se conseguía la duda con mayor facilidad, pero ya casi no se encuentra debido a la sequía. La consigo en Perú, Bolivia y también traigo del Chocó de Pichincha”, señala.

Su acercamiento a este trabajo empezó durante su adolescencia, cuando conoció agrupaciones de música andina. Morocho también es intérprete, docente de la Universidad Politécnica Salesiana y director del grupo de música “Pumapungo” de esa institución.

El artesano forma parte del registro de personas dedicadas a la preservación del patrimonio cultural inmaterial del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC).

Sobre la continuidad del oficio, señala que son pocos los jóvenes interesados en aprenderlo. “Además del interés se necesita una habilidad manual, porque es un oficio complicado”, comenta.

Sus instrumentos llegan principalmente a Estados Unidos, donde los migrantes ecuatorianos preservan la música de las celebraciones tradicionales.

Entre los trabajos que ha enviado está el “charanroco”, la combinación de un charango y un ronroco. “Fue un diseño propio. Me tomó casi seis meses de trabajo”, relata.

La tradición guitarrera de los Uyaguari

La familia Uyaguari participa en “Legados” con una trayectoria vinculada a la construcción de guitarras e instrumentos de cuerda.

Pablo Uyaguari muestra parte del proceso de elaboración de guitarras que los visitantes pueden conocer en la exposición “Legados”. XCA

Pablo Andrés Uyaguari pertenece a la cuarta generación de una familia de guitarreros originaria de la parroquia San Bartolomé.

“Tuve la fortuna de tener a mi padre Luis Uyaguari como ni maestro. No todo el mundo tiene la oportunidad de continuar con un legado artístico y patrimonial”, señala con orgullo.

Su padre aprendió el oficio a los 11 años y durante cerca de siete décadas ha construido más de 1.500 guitarras.

«Hemos formado un gran equipo, mi padre con su experiencia y nosotros a través del estudio, la investigación y el aprendizaje constante”, indica.

La familia utiliza maderas nacionales como nogal, ciprés, teca y capulí para algunas partes del instrumento. Para la tapa armónica, pieza que define gran parte de la sonoridad, utilizan maderas provenientes de Europa y Norteamérica.

Una guitarra puede requerir alrededor de 200 horas de trabajo. La familia fabrica cerca de 10 instrumentos al año, principalmente bajo pedido.

“Pensamos en el guitarrista y en lo que busca. Hay guitarras para concursos, para composición o para salas de concierto, cada una tiene sus propias características”.

Entre sus instrumentos se encuentra la guitarra “Centenario”, elaborada por Pablo Uyaguari junto con su padre y su hermano. La pieza tiene detalles en concha y perla que representan a las cuatro generaciones de la familia.

Su construcción tomó cerca de seis meses y tiene un valor estimado de 11.000 euros, aunque no está a la venta por su importancia familiar.

Los Encalada y la alfarería que permanece

La familia Encalada presenta en “Legados” una tradición alfarera iniciada por José Encalada, quien aprendió el oficio a los 14 años y ha dedicado más de siete décadas al trabajo con arcilla.

Eddy Encalada realiza una demostración del trabajo alfarero en el torno durante la exposición. XCA

Su hijo Eddy explica que el taller reúne a tres generaciones dedicadas a esta actividad. “Mi papá empezó con el taller de alfarería. Después mis hermanos se sumaron al oficio y ahora sus nietos”, señala.

Su taller está ubicado en el barrio Convención del 45, sector conocido antiguamente como Las Ollerías por la presencia de numerosos talleres alfareros. Con el paso de los años, la mayoría dejó esta actividad y el taller de José Encalada es uno de los pocos que permanece en la zona.

“La elaboración conserva procesos manuales. La arcilla se trabaja en el torno para darle forma a cada pieza. Después viene el secado, la cocción y los acabados que permiten que el objeto quede listo”, explica Eddy.

“Legados” permanecerá abierta hasta el 7 de agosto en la Galería Manos Azuayas. Los horarios de visitas son de 10:00 a 18:00.

La exposición reúne distintas formas de mantener vigentes oficios artesanales a través del conocimiento, la práctica y la transmisión de saberes. (I)

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Patricia Naula Herembás

Patricia Naula Herembás

Licenciada en Comunicación Social con experiencia en medios tradicionales y digitales. Hace coberturas y redacción de temáticas de emprendimiento, empresarial, sociedad e interculturalidad.