Guayaquil y su contexto

Guayaquil cumple este 25 de julio de 2026, 491 años de fundación dentro de un contexto muy singular.

Restarán palabras para, desde los diversos poderes del Estado, decirle a la ciudad todos los halagos, los anuncios sobre obras de toda magnitud; para alabar a sus más de 2 millones de habitantes, entre los cuales cuentan los que llegaron en pos de una oportunidad y se quedaron.

La Perla del Pacífico como se la conoce, qué duda cabe, es el motor principal de la economía del Ecuador.

Su expansión urbana, en otros tiempos sin control ni planificación, dio lugar al surgimiento de barrios carentes de todos los servicios básicos, donde la pobreza y la extrema pobreza, ahora la violencia, son más que visibles.

Es que las ciudades, ni se diga las grandes urbes, no únicamente son sus centros, en los cuales se levantan rascacielos, lugares de diversión, en definitiva, donde el ruge el motor de la economía, donde los grupos económicos luchan por hegemonía y poder.

Una mirada más allá de ese falso horizonte, permite ver la otra “ciudad” dentro de la gran ciudad.

El nuevo aniversario fundacional le encuentra a Guayaquil tomada por la delincuencia criminal organizada, liderada por el narcotráfico, rodeada de otros cantones y provincias victimas de similar flagelo.

Vive en constantes estados de excepción y de toques de queda; pero la violencia sigue.

Guayaquil es, además, el pastel electoral apetecido por partidos y movimientos, tal como, desde ya, ocurre ahora, a puertas de las elecciones seccionales.

Acaparar el poder del Puerto Principal es el ideal de todo Gobierno. Sus millones de electores son asimilados como simples votantes, mientras menos críticos, mejor.

En noviembre elegirán al nuevo alcalde. El Gobierno, a toda costa quiere poner a una política reciclada. Los contendientes, mansamente se hacen a un lado; o son obligados a hacerlo.

De todas maneras, ¡qué viva Guayaquil!

REM

REM

REDACCION EL MERCURIO