Creo que el primer paso para resolver un problema es reconocerlo en su totalidad y renunciar a los espejismos creados para sostener un discurso político. El crimen organizado, con sus tentáculos desplegados en el narcotráfico, el lavado de divisas y la violencia desatada, tiene un origen histórico, y este no es el correísmo. La cronología del crimen organizado en Ecuador se remonta al último cuarto del siglo XX, cuando los cárteles de Medellín y Cali utilizaron Ecuador como punto de trasbordo, centro logístico y ruta principal para el tránsito de los precursores químicos de la cocaína. Además, durante toda la década de los 90, el cártel de Cali utilizó el sistema financiero ecuatoriano para lavar dinero (recuerde el caso del Banco de los Andes, cuyo presidente fue arrestado por lavado de activos).
Sin embargo, la tormenta perfecta no llegaría sino hasta la década de 2000: la ofensiva militar del Plan Colombia empujaba los laboratorios de producción hacia las selvas de Nariño y Putumayo, y los convertía en la mayor fábrica de cocaína del mundo, mientras Ecuador, dolarizado, eliminaba el riesgo cambiario para los narcos y se convertía en un paraíso para el lavado de activos. La crisis migratoria derivada del Feriado Bancario provocaría la aparición de pandillas que reproducían modelos centroamericanos – producto de los migrantes retornados o deportados –, como sería el caso de la “Mara” o los “Latin Kings”.
El punto de inflexión ocurrió a partir de 2007, cuando estas pandillas se convirtieron en brazos armados de los nuevos cárteles mexicanos que dominaban el mercado mundial (Sinaloa y Jalisco Nueva Generación) y subcontrataron a bandas locales (como los Lobos o los Choneros) que recibían su pago no en dólares, sino en droga, lo que activó el mercado interno de microtráfico y provocó la guerra por el control de los territorios.
Entonces no. El narcotráfico no nació con el correísmo. Y tratar de forzar los hechos históricos para encajar el discurso político no nos hace ningún favor. No se trata aquí de asignar culpas ni de crear villanos. Se trata de comprender primero y solucionar después lo que, hasta la fecha, constituye la situación más dramática de nuestra historia… (O)
@andresugaldev









