En el desarrollo de las ciencias de la conducta humana la época de Freud, Adler y Jung definió el más sistemático estudio de la psicología social con el penetrante diagnóstico de las tendencias dominantes del pan sexsualismo, la codicia económica o el dominio excluyente que forman el universo de las patologías y que hoy, con más fuerza forman el circuito pernicioso de los demonios del siglo XXI.
Recordemos que en términos objetivos la sociedad responde a los intereses y poder de convocatoria y estímulo no siempre de los pensadores, maestros o líderes que, por la calidad de sus convicciones, su erudición y valor ético influyen creativamente en la sociedad, cuanto de los demagogos y populistas que con sus falacias pervierten los sistemas y colapsan las instituciones.
Puntualizo que la adicción al poder como la disfunción psicosocial que de manera directa tiene notaria relación con la crisis institucional de los estados en contra punto a la razón de ser de la política que es la ciencia y el arte del buen gobierno que se fundamenta en la producción de los bienes y servicios destinados a la satisfacción de las necesidades humanas y que por tanto con la ciencia económica deben aportar con sabiduría al desarrollo social.
Pero vemos que no siempre es así ni que tampoco se han logrado tan elevadas finalidades, más bien se constata que el abuso del poder político o económico es la tendencia dominante en muchos estados del mundo político, tal el caso de la realidad latinoamericana que con los sátrapas que la dominan, en mala hora, elevan sus dinastías o caudillos que se eternizan en el poder mediante la corrupción, las mafias y el crimen organizado que hace de las suyas. En Ecuador, superando el pesimismo de la hora oscura que vivimos, creo que estamos a tiempo para encauzar la historia en función del bien común construyendo el futuro de las nuevas generaciones con justicia y paz. (O)










