Desafíos universitarios

En un mundo de profundos cambios, variados intereses, legítimas preocupaciones y realidades, las universidades deben ser productoras de respuestas y soluciones. De un sentido de vida. De legitimar su existencia. De proyectar y abrazar destinos para la sociedad. Pero una sociedad mejor, más sensible y capaz de transformar y transformarse para bien. No para mal. No para dañar ni herir.

La especialización complementaria junto a la carrera principal se convierte en una necesidad para los desafíos del nuevo tiempo, en donde el conocimiento fuerte y especializado haga una vida completa, seamos serios: y complementaria. Los minors, por ejemplo, permiten cruzar disciplinas y completar trayectos de formación. Asumir talentos en materias o conocimientos en los cuales el estudiante sueña y explora. Es su destino de vida.

La madurez digital no se alcanza en el aire. Requiere un trayecto capaz de conocer los procesos y automatizarlos, saber sus zonas grises, potencialidades y lo que es significativo y no. La web por la web, o la pantalla por la pantalla, aniquila a la persona y su capacidad crítica; pues los problemas estructurales de la sociedad no se resuelven con lo digital, sino con respuestas socioeconómicas estructurales. La IA es una herramienta, y bienvenida, pero jamás reemplaza al ser humano y sus múltiples expresiones, ni sus problemas. Hay que transformar digitalmente con ética y sentido humano.

Cuidar barrios y comunidades sostenibles inicia en casa. Las universidades deben mostrar a la sociedad formas de vida posibles. Pero con el ejemplo. Sistemas fotovoltaicos (energía alternativa), recirculación, construcción verde, utilización de agua lluvia y subterránea, conservación ambiental, estudio de ruido, alerta de inicio de incendios forestales o calidad del aire. Poner al servicio y alcance del país sus investigaciones y resultados.

Pero hay algo más. Hay que cuidar. Saber cuidar. Para cuidar hay que mejorar el sistema educativo del país, conocerlo y vivirlo, capacitando a docentes de zonas rurales y públicas (sobre todo). Eliminar la burocracia docente ministerial (que fatiga al profesor). Mejorar la vida de los estudiantes a través de la personalización de la experiencia educativa y vida en comunidad. Dar respuestas para una mejor sociedad. Pensamiento crítico y capacidad lectora de texto y contexto. Acompañar y estar. Entender que vivimos un mundo de insulto, ataque y odio, y las universidades deben hacer todo lo contrario: cuidar, conservar, respetar, sentir, entender y comprender. Repitamos: cuidar la comunidad. (O)

@jchalco

Dr. José Chalco

Dr. José Chalco

Doctor Ph.D. en Derecho, Magister en Derecho Constitucional. Abogado de los Tribunales de Justicia de la República. Profesor Titular de Derecho Constitucional en la Universidad del Azuay. Profesor de posgrado.