El respeto a las otras personas que forman parte de nuestro entorno nace de la educación y las buenas costumbres. La casa y la familia, entonces, constituyen la base de esta formación. Las personas respetuosas se tornan respetables a los ojos de los demás. En Mateo 7-12, las sagradas escrituras contienen lo que, según criterios doctos sobre el tema, es el sumun de las enseñanzas bíblicas, cuando dice: “Actúa con los demás, como quisieras que los demás actúen contigo”.
Se presta el tema para traerlo a colación, justo en esta época preelectoral, cuando el debate político en el país se halla en punto de ebullición y los distintos grupos y grupúsculos políticos se encuentran afinando sus estrategias, por llamarlas de alguna manera, para obtener un puesto con alguna significancia en el ranking nacional luego de los resultados de las elecciones de noviembre. La intervención del doctor Oswaldo Hurtado Larrea, criticando ciertas decisiones gubernamentales, ha despertado una serie de comentarios al respecto, unos a favor de las opiniones vertidas por el ex mandatario y otros en contra, y, de entre estos últimos, algunos cargados de calificativos y frases absolutamente altisonantes que, si sus objetivos fueron los de subestimar o descalificar las expresiones del doctor Hurtado, estoy seguro que no lo consiguieron, justamente porque el irrespeto no debe ir, y no va, con el debate sensato y de altura.
El doctor Hurtado es una persona inteligente, conocedora de la realidad del país y equilibrada en sus apreciaciones. Autor de varias publicaciones, entre otros méritos culturales y sociales. Tratar de descalificar sus últimas declaraciones por el hecho de que provienen de una persona de edad me parece un despropósito grosero, habida cuenta de que la misma Constitución prohíbe cualquier tipo de discriminación, incluida aquella que corresponde a la edad, y ni se diga si tomamos en cuenta que muchos miles de ecuatorianos, o pertenecemos a la tercera edad, o tenemos familiares que se encuentran en este grupo de edad y cuyos criterios, enseñanzas y experiencias, las valoramos inmensamente y las respetamos en sumo grado. (O)









