En cinco meses, la Empresa Eléctrica Regional Centrosur registra alrededor de 10 robos o intentos de robo de cables subterráneos de energía en Cuenca. De estos casos, cinco fueron evitados a tiempo, tres cuentan con denuncias presentadas ante la Fiscalía para su investigación y uno se encuentra en proceso de presentación.
El último intento de robo se suscitó el pasado domingo. El hecho ocurrió en las inmediaciones del lugar donde se construye el intercambiador de Monay. Durante el incidente, una persona que sería sospechosa del robo resultó electrocutada al entrar en contacto con los cables y permanece internada en una casa de salud, con pronóstico reservado.

Diego Morales, presidente ejecutivo de la Centrosur, explicó que estos robos estarían motivados principalmente por el interés en el cobre que contienen los cables. “Este material es muy apetecido, es un metal que se puede comercializar rápidamente”, señaló.
La mayoría de los cables sustraídos corresponde a instalaciones de alumbrado público. Según Morales, una de las modalidades utilizadas por los delincuentes consiste en hacerse pasar por personal de la empresa y realizar trabajos previos para preparar el retiro de los cables.
Estas acciones generalmente se ejecutan durante la noche o madrugada. Morales recordó que los técnicos de Centrosur no realizan labores en esos horarios, salvo cuando se presenta una emergencia.
Respecto a las denuncias presentadas ante la Fiscalía, la empresa ha solicitado que estos casos sean considerados como una afectación a la prestación de un servicio público. Este tipo de delito contempla penas de prisión para quienes sean declarados responsables.
Características de los cables
Los cables subterráneos utilizados para la dotación de energía pueden contener conductores de cobre que van desde calibre 6 hasta otros de mayor diámetro, de hasta aproximadamente tres dedos de grosor.
Los responsables suelen retirar el aislamiento para quedarse únicamente con el cobre. Posteriormente, este material sería fundido en hornos rústicos de leña para luego ser comercializado por kilos.
Fabián Carpio, vicepresidente del Colegio de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos del Azuay (Cieela), explicó que un metro de cable de calibre 6 puede costar entre 5,50 y 6 dólares. Sin embargo, los conductores de mayor calibre pueden alcanzar precios de entre 150 y 400 dólares por metro.
Carpio señaló que los primeros robos de cables subterráneos en Cuenca se registraron entre 2008 y 2009, en la autopista Cuenca-Azogues-Biblián. Posteriormente, en 2012, con la implementación de la normativa que estableció el uso de redes eléctricas subterráneas en nuevas lotizaciones, este tipo de robos se habría masificado.
Prisión de uno a tres años
La Empresa Eléctrica Regional Centrosur ha presentado denuncias por el robo de cables, al considerar que estos hechos afectan directamente la prestación de un servicio público.
El artículo 346 del Código Orgánico Integral Penal (COIP) establece sanciones de uno a tres años para quienes impidan, entorpezcan o paralicen la prestación de un servicio público, o se resistan a su restablecimiento por la fuerza.
Diego Morales, presidente ejecutivo de la Centrosur, explicó que el robo de cables subterráneos afecta directamente la prestación de un servicio básico como es el suministro de energía eléctrica a la población.
Amparada en esta normativa, la empresa busca que quienes sean declarados responsables reciban la sanción correspondiente, con el objetivo de frenar los casos de robo de cables y evitar afectaciones al servicio eléctrico. – (I)
- Centrosur ha optado por soldar las tapas de las cámaras subterráneas para dificultar el acceso y evitar el robo de cables.
- Asimismo, la empresa priorizará el uso de cables de aluminio como medida para reducir la sustracción de redes de cobre.
- En las denuncias presentadas por Centrosur se incluye información como solicitudes de videos captados por las cámaras del ECU 911.
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