La decisión de Bajo Sueños de impedir el ingreso de influencers a un concierto generó opiniones divididas.
“Prohibida la entrada a influencers. En conciertos de rock no los necesitamos, por favor no asistan. Cero influencers. Caen mal”, posteó la banda cuencana antes de su presentación del 8 de agosto de 2026 sábado en Turi.
La posición de Bajo Sueños abrió una discusión sobre una actividad que forma parte del mercado publicitario y de la promoción de eventos.
Negocios, marcas, actividades culturales y conciertos recurren a creadores de contenido para llegar a sus audiencias. Ellos, a su vez, han convertido sus comunidades digitales en una actividad profesional que incluye producción, edición, publicidad y acuerdos comerciales.
Creadores de contenido cuestionan la generalización
La visión de Bajo Sueños plantea una tensión entre dos formas de entender un espectáculo. Para la banda, la presencia de influencers no aporta a sus conciertos.
“El día en el que las plataformas como Facebook, Instagram, TikTok, etc., dejen de monetizar, contaremos con gentes de bien, que luchen por un aporte al país, a la sociedad”, escribió el grupo.
También señaló que ha construido su trayectoria sin recurrir a determinadas formas de exposición y que su aporte está en las canciones que ha producido durante más de tres décadas de carrera.
La reacción encontró respaldo entre sus seguidores. Otros cuestionaron que la banda coloque a todos los creadores dentro de una misma categoría y que relacione su trabajo con la búsqueda de dinero o exhibición.
Paul Valdivieso, actor, escritor y creador de contenido, con más de medio millón de seguidores entre TikTok, Facebook e Instagram, considera que esa generalización desconoce las distintas actividades que existen dentro de las redes sociales.
“El rock es un género de música que, de cierta manera, cuando surgió fue mal visto por algunos estratos de la sociedad», expresó Valdivieso, cuyo contenido incorpora comedia, escritura, temas sociales y campañas sobre la protección de animales.
«Resulta contradictorio que un sector que ha enfrentado rechazo, termine cuestionando de esa forma a otro sector”.
Valdivieso señala que detrás de una publicación comercial existe un trabajo. Una producción requiere guion, planificación, grabación, edición, fotografía, coordinación con una marca y publicación.
Influencers ganan espacio en promoción de marcas y eventos
La actividad también ha modificado la forma en que algunas empresas promocionan sus productos. Los creadores reciben invitaciones a lanzamientos, aperturas de locales y actividades culturales.
Jessica Reino, comunicadora y publicista, subraya que la banda tiene libertad para expresar su posición y pudo haber tenido experiencias que expliquen su postura.
Sin embargo, cree que el mensaje pudo formularse de otra manera, sin generalizar ni descalificar.
“Es valioso que no se generalice porque hay creadores de contenido de calidad que saben cómo expresarse, que son expertos en ciertos temas y que tienen la experiencia para hablar”, señaló.
La comunicadora aseguró que el mensaje generó conversación y alcance, tuvo repercusión en redes y llevó la discusión hacia otros espacios, lo que aumentó la visibilidad de la banda.
La publicidad con influencers también introduce una relación distinta entre la marca y el público.
María Paulina Cisneros, especialista en Instagram y redes sociales, explica que una de las razones por las que las marcas trabajan con influencers es la posibilidad de segmentar públicos.
Una cuenta puede concentrar una comunidad interesada en gastronomía, maternidad, deporte, universidad, entretenimiento u otros temas.
“Buscan llegar a comunidades a las que las marcas no tienen acceso”, explicó.
La segmentación también modifica la forma de medir una campaña.
Seguidores, interacción y credibilidad de influencers
Para Cisneros, el número de seguidores no basta para determinar el valor de un creador. Además, influye el nivel de interacción, las métricas de la cuenta, la respuesta de la audiencia y la credibilidad que tiene el perfil.
Cisneros considera que la credibilidad es importante.
Una persona que promociona una marca distinta cada semana puede perder confianza frente a su audiencia, mientras que un creador que mantiene una relación coherente con los productos que recomienda conserva credibilidad.
Pero la misma dinámica puede producir fricciones cuando se traslada de las redes a un espectáculo.
Un creador que recibe una invitación para cubrir un concierto tiene un objetivo distinto al de un asistente que compra una entrada para ver a un artista.
El primero puede necesitar grabar videos, tomar fotografías, hacer historias o producir material para publicar.
El segundo puede querer observar el espectáculo sin esa actividad alrededor. “Los organizadores deben establecer condiciones según el tipo de evento”, indicó Cisneros.
¿Qué significa ser influencer?
El término influencer reúne perfiles y actividades distintas.
Para Jessica Reino una persona ejerce influencia cuando construye una comunidad que atiende sus opiniones, recomendaciones o contenidos.
“Si alguien tiene una comunidad de 2.000 o 10.000 personas y comparte música, opiniones o recomienda algo, ya está influyendo”, explica.
El fenómeno alcanza a los artistas. Las bandas utilizan las mismas plataformas para promocionar canciones, conciertos y mantener contacto con sus seguidores.
En ese espacio coinciden creadores, marcas, músicos y público, aunque con objetivos diferentes.
Paúl Valdivieso diferencia entre producir contenido e influir. Su actividad nació de su profesión y reconoce su influencia en temas como el cuidado de animales.
Para los expertos, no existe un único perfil de influencer. Algunos trabajan con marcas y otros desarrollan contenidos desde su profesión. (I)
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