Cuenca exige de su clase política una habilidad que no siempre abunda: saber leerla. Hacer campaña en esta ciudad no consiste únicamente en levantar encuestas, identificar problemas y convertirlos en promesas. Buena parte de sus necesidades básicas han sido atendidas durante décadas y, precisamente por eso, sus preocupaciones son distintas. Aquí muchas veces el temor no nace de aquello que falta, sino de aquello que podemos perder.
El problema, por ejemplo, no es que Cuenca no tenga agua potable. El problema es la incertidumbre de que nuestros hijos y nietos puedan quedarse sin ella por decisiones políticas irresponsables, poco técnicas o incapaces de comprender el valor estratégico de nuestras fuentes hídricas. Para una ciudad que ha hecho del agua parte de su patrimonio, defenderla no es resistencia al desarrollo, sino una forma de entender el futuro.
El problema tampoco es simplemente la falta de hospitales. La ciudad ha ampliado considerablemente su oferta privada de salud. El verdadero problema aparece para quien no puede pagarla y depende de un sistema público en el que faltan medicamentos, especialistas, quirófanos o capacidad de atención.
Tampoco se precisaba de una locomotora para recordar nuestra historia. Cuenca no necesita acumular objetos de nostalgia mientras sigue pendiente una de sus mayores urgencias: conectarse mejor con el país. No se puede confundir una evocación ochentera con una política de desarrollo.
Cuenca también ha construido una estética propia en donde los pasos elevados o determinadas intervenciones urbanas no son únicamente obras: modifican el paisaje y cambian la manera en que una ciudad se reconoce a sí misma. La preocupación expresada por el ex alcalde Fernando Cordero sobre las soluciones a la congestión vial toca justamente ese punto: resolver un problema no debería significar renunciar a la creatividad, la eficiencia ni a la identidad urbana.
Eso es lo que deberán comprender quienes pretendan gobernar Cuenca en el próximo proceso electoral. Leer la ciudad antes de prometerle cosas. Entender qué protege, qué teme perder y hacia dónde quiere avanzar. (O)
@avilanieto



