Raro el día en que no tengamos un sobresalto de horror. Hoy la noticia viene con un hecho macabro, al encontrar en una mina de Pucará, seis cuerpos decapitados y el uno, además, sin brazos ni piernas. Espeluznante sí, claro y el motivo también muy claro, cuál es controlar la minería ilegal en ese rico sector cordillerano, donde las ganancias diarias, son de verdadero valor monetario.
Podríamos opinar, separándonos de la triste realidad humana y decir, que, si se eliminan entre ellos, está bien. Sin embrago deberemos concientizarnos de que, en nuestra política y justicia, se da una circunstancia fatal de infiltración de un cáncer casi incurable y que da prontas metástasis. Dia tras otro, se levantan procesos judiciales y se descubren coimas millonarias provenientes del narcotráfico poderoso y de la minería ilegal, que compran fallos y son los que mantienen sicariatos, circunstancias de horror, exportaciones de droga y más, con sus dineros pagados muchas de las veces a menores de edad a quienes la justicia no puede apretar mayormente, aun quisiera.
Esto está demostrado al contar las decenas de fiscales asesinados que no quisieron su dinero y el cáncer se infiltra en los más alto de la política ecuatoriana, en metástasis incontenible y difícil de extirpar, donde se demuestra sin posibilidad de ocultamiento, que, en una piscina entre copas y relax, planificaron el asesinato de Villavicencio, víctima inocente que cayó por sus denuncias francas y valientes. Muchos de estos delincuentes de piscina temperada y cocteles que fraguaron asesinatos, son hoy asambleístas y eminentes políticos en altos círculos del control del estado.
Todo esto los sufrimos y debemos al más grande delincuente contumaz y desvergonzado del prófugo Correa y su camarilla, ser de los peores que el pobre Ecuador parió y creo y que aun continúa queriendo controlar todo con sus mañas demenciales y asquerosas. El propició entre abrazos y sonrisas la incorporación de mafias y carteles internacionales y facilitó el consumo y tráfico de estupefacientes. Que ser fatal para nosotros.
Igual que en la medicina que se lucha por contener el tumor de inicio y se batalla con metástasis lejanas en el cuerpo, el estado y Noboa, a pesar de tener convenios internacionales que ayudan, tratan de extirparlo, más el tumor del narcotráfico y la minería ilegal, son tan virulentos y millonarios, ricos en artilugios y maneras y tan agresor y metastásicos, que valiéndose de sus inmensas ganancias, parece que van ganando la batalla y nosotros, pueblo estupefacto, enterándonos de los macabros sucesos diarios. (O)




