El Museo Pumapungo abre una exposición dedicada al bandolín ecuatoriano, a partir de la investigación del luthier Pablo Jacho.
Se trata de un un instrumento relacionado con los cordófonos de origen europeo que llegaron a América durante la Colonia y que adquirieron nuevas formas y usos en Ecuador.
“El viaje del bandolín”, que se inaugura este 17 de septiembre de 2026 a las 19:00 con entrada gratuita, parte de sus antecesores como el salterio, la bandurria ibérica y la guitarra renacentista.
Algunos sobreviven en representaciones pictóricas; otros dejaron de formar parte de la práctica musical.
Jacho lleva ocho años de estudios sobre la historia y construcción del bandolín y cerca de 15 años de experiencia en luthería.
A partir de estas huellas del pasado, reconstruyó algunas de estas piezas y abre una pregunta que atraviesa toda la exposición: ¿a qué suena Ecuador?
“El bandolín viene de instrumentos que llegaron con los europeos y, cuando llegaron a nuestro territorio, los adaptamos a nuestras necesidades sonoras”, explica Jacho.
¿Cómo es el bandolín ecuatoriano?
El bandolín ecuatoriano se distingue por sus 15 cuerdas, distribuidas en cinco grupos de tres, una estructura que Jacho reprodujo en un instrumento de cinco metros de alto, considerado el más grande del mundo.
Los visitantes podrán ingresar a su interior y tocar las cuerdas, en una experiencia inmersiva que les permitirá escuchar y sentir el sonido desde dentro.
El objetivo es acercar al público a los conocimientos que intervienen en la fabricación de un instrumento.
“Buscamos despertar esa sensibilidad, este es un oficio silencioso porque el luthier no sale al escenario; pero determina, desde los elementos, las dimensiones y las técnicas, buena parte de las condiciones que harán posible ese sonido”, afirma Jacho.
¿Qué instrumentos se exhiben?
El proceso de fabricación ocupa parte de la primera sección de la muestra.
Se observan reproducciones e interpretaciones de instrumentos vinculados con la historia de las cuerdas en Ecuador, entre ellos una réplica de la vihuela usada por Santa Marianita de Jesús, instrumento del siglo XVII.
“Cuando me adentré en el ámbito investigativo, encontré que una de las deficiencias de Ecuador es la falta de estudios escritos que aborden, desde una perspectiva científica, nuestros instrumentos musicales”, aseguró.
Jacho rastrea esas piezas en colecciones, documentos y pinturas para reconstruir su historia.
La exposición avanza al periodo republicano, cuando el bandolín adquiere características propias.
Incluye un bandolín restaurado por Jacho y una vihuela francesa, ambos de finales del siglo XIX.
Los luthiers ecuatorianos usan maderas propias como cedro, capulí, nogal, pino, abeto y ciprés, entre otras.
“Un instrumento debe sonar a lo que el territorio tiene alrededor”, subrayó Jacho.
¿Qué música se toca con el bandolín?
Durante los siglos XIX y XX el bandolín estuvo relacionado con estudiantinas y con repertorios como pasillos, valses, pasodobles y otras expresiones de la música ecuatoriana.
Pero «El viaje del bandolín» propone mirar aquello que quedó fuera de los registros, pues todavía falta investigar cómo las comunidades indígenas incorporaron, transformaron y aún preservan estos instrumentos.
La muestra intenta hacer visible esa diversidad mediante fotografías, grabaciones y dispositivos interactivos.
Los visitantes podrán escuchar los instrumentos mediante audífonos y experimentar con elementos que permiten comprender cómo se produce el sonido.

Patrimonio sonoro ecuatoriano
Monserrath Tello, directora del Museo Pumapungo, indicó que la exposición responde a una línea de trabajo que incorpora el patrimonio sonoro a sus propuestas museográficas.
“Buscamos poner en valor el patrimonio sonoro, que por lo general en los museos recibe menos atención que las artes visuales”, señala.
La propuesta establece un diálogo con las colecciones de Pumapungo.
Por primera vez se exhibirá una pintura religiosa colonial que permanecía en las reservas del museo y que fue restaurada por su equipo.
La obra contiene representaciones de instrumentos musicales.
La exposición termina en el presente con diseños propios del luthier, que conservan elementos del bandolín, pero modifican su forma para explorar nuevas posibilidades.
Uno de ellos incorpora la estética de la chacana.
La inauguración incluirá una presentación del grupo Agua Capulí y una activación musical de Pablo Jacho junto con Carlos Freire.
¿Quién es Pablo Jacho?
Pablo Jacho es ingeniero eléctrico, músico multiinstrumentista, constructor de instrumentos e investigador del patrimonio musical y sonoro del Ecuador.
Tiene una diplomatura en Luthería por la Universidad Nacional de las Artes de Argentina.
Desde su taller-laboratorio diseña, construye, experimenta y restaura instrumentos musicales.
Su trabajo incluye flautas, instrumentos de cuerda y percusión elaborados con materiales como madera, cerámica y cuero.
Además, hace recreaciones de instrumentos de distintas épocas, regiones y culturas.
Una de sus creaciones es el lirandolín, una mezcla de lira griega con bandolín ecuatoriano.
Tiene una afinación pentatónica andina y talla en madera con pan de oro.
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