La bióloga y conservacionista Anamaría Varea presentó “Toda una vida con la Ceiba”, una novela que recorre la vida de ClaraLuz, personaje construido a partir de experiencias vinculadas con la Amazonía, las comunidades indígenas y campesinas y la defensa de la naturaleza.
La obra utiliza a la Ceiba como eje de una historia en la que se entrelazan memoria personal y conflictos socioambientales.
La Amazonía como espacio de memoria y experiencia
Varea explica que el libro surgió después de su jubilación, hace tres años y tras más de cuatro décadas de trabajo relacionadas con la conservación.
Durante ese período acompañó procesos con comunidades indígenas y campesinas y participó en proyectos de protección de la biodiversidad en distintos territorios del Ecuador.
“Había trabajado 44 años en el cuidado de la naturaleza, lo sigo haciendo, pero desde otra mirada. Regresé a ver y pude identificar que había transitado por muchos caminos y que compartir esta experiencia puede ser un legado importante para las nuevas generaciones”, aseguró
“Toda una vida con la Ceiba” se presentó el 12 de septiembre de 2026 en el Museo Mindalae, en Quito.
Asistieron Ene Nenquimo, vicepresidenta de la Nacionalidad Waorani; Ramiro Ávila Santamaría, especialista en derechos humanos y de la Naturaleza y catedrático de la Universidad Andina Simón Bolívar; y Anamaría Garzón Mantilla, historiadora del arte e integrante de “Arte y Activismos”.
La autora busca que la juventud sepa qué implica conservar la naturaleza, cómo uno se relaciona en estos vínculos, “no solamente con los amores sino también con los dolores”.
¿Qué aborda el libro «Toda una vida con la Ceiba»?
En la ficción, ClaraLuz estudia Biología y durante su formación conoce la Amazonía y los efectos de la actividad petrolera.
Esa experiencia determina su posterior participación en acciones de defensa de la selva y en la propuesta Yasuní-ITT, que planteó mantener bajo tierra el petróleo del Parque Nacional Yasuní.
La relación con la Ceiba comienza desde el nacimiento de ClaraLuz, el 21 de marzo de 1960.
Ese día, la hija de su madrina siembra un árbol en el corazón de la selva.
A partir de entonces, la protagonista mantiene un vínculo con la Ceiba y regresa a ella a lo largo de su vida para compartir sus experiencias.
“Ella le cuenta sus amores, sus dolores y todo lo que ocurre con el Yasuní, se indigna por toda la injusticia que existe en el país”, relata Varea.
Defensa del territorio
Durante la presentación, Ene Nenquimo vinculó la memoria abordada en el libro con la defensa del territorio waorani.
La dirigente recordó que su familia forma parte de esa historia y cuestionó el cumplimiento de la consulta popular relacionada con la protección del territorio de este pueblo.
“La defensa del territorio es una lucha milenaria. Mi familia también ha sido parte de esa historia. Nuestro territorio ha vivido procesos de ocupación e intervención, y la llegada de las empresas petroleras abrió un período de violencia”, aseguró Nenquimo.
Ramiro Ávila Santamaría destacó la decisión de Varea de recurrir a la literatura para abordar una trayectoria relacionada con la conservación, las comunidades y los conflictos socioambientales.
Varea inició su trayectoria como guía naturalista en las islas Galápagos entre 1982 y 1983.
Posteriormente trabajó en organizaciones de la sociedad civil, la academia y la cooperación para el desarrollo.
Entre 2001 y 2023 coordinó el Programa de Pequeñas Donaciones del PNUD, dedicado al acompañamiento de iniciativas locales de conservación de la biodiversidad. (I)
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