Es inaudito e inconcebible que, aunque ya ha pasado tanto tiempo de la administración del actual gobierno, en Obras Públicas, estamos igual o peor que al comienzo. Esperábamos, confiados, en que las cosas, al fin, mejorarían y tendríamos una época de prosperidad y que habría esperanza de salir de la imponderable postergación a la que hemos vivido sometidos por todos los gobiernos. Cual más, cual menos han sido muy generosos en ofrecimientos para la ciudad y región, pero a la hora de cumplir, todos han optado por hacerse los desentendidos. Tenemos vías pero todas en mal estado, construidas sin buenos estudios y sin las técnicas adecuadas que les permitan superar los paríos de mal tiempo
Desgraciadamente ya estamos viendo, cada vez con mayor claridad, que no hay esperanza de que las cosas vayan a cambiar ni a mejorar. Quienes fueron pésimos alcaldes y pésimos funcionarios de gobierno quieren seguir en las tetas para no hacer nada de nada.
Recién ahora, después de que han pasado varios meses de la interrupción frecuente de la vía Cuenca- Molleturo-El Empalme, se anuncia la “posible realización de obras de remediación del daño”. Pero de una solución definitiva de los problemas eternos de esa vía con la época lluviosa volverá a dañarse, nada dicen ni el ministro ni nadie de esa cartera. El destino de la vialidad en el Austro es espantoso. Una carretera que Correa ofreció para 50 años no duro ni dos en buen estado y las reparaciones son eterna y nunca terminan.
Sería indispensable que el alcalde y más autoridades seccionales pidan una reunión de trabajo al presidente Noboa para tratar una serie de asuntos de vital importancia, especialmente los referentes a Obras Públicas y vialidad en particular. Quizá el presidente de la República comprendiendo la incapacidad de nuestras autoridades se empeñe, en forma personal y directa y la programación y ejecución de las obras necesarias para que esta región pueda vislumbrar u mejor futuro y salir de la infame postergación en que seguimos viviendo. Como estamos actualmente dedicados a tratar de resolver, tardíamente, pequeños problemas en la medida en que se van presentando no vamos a ninguna parte. (O)







