La palabra presidencial

Según la palabra presidencial, “ninguna familia ecuatoriana va a tener algún corte de luz”.

Un reporte de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec EP) señala que entre el 7 de septiembre y el 7 de octubre de 2026 el embalse Mazar descendió de 2.145 a 2.131 metros sobre el nivel del mar.

Ningún ecuatoriano, en su sano juicio, desearía que esa expresión del presidente Daniel Noboa se evapore cuanto antes.

Claro que, por la polarización existente, alimentada muchas veces desde el propio gobierno, sí habrá quienes querrían que vuelvan los apagones, en especial para los abonados de la categoría residencia que son amplia mayoría.

Con mayor razón si estamos a las puertas de las elecciones seccionales, en las cuales el régimen se juega el apoyo popular, que también lo quieren sus rivales, así estén dispersos, bloqueados, o inducidos por el miedo.

Si lo dijo el presidente Daniel Noboa debe ser porque está seguro de que los megavatios que generan las centrales hidroeléctricas, térmicas y las eólicas, sí abastecerán la altísima demanda de energía durante estos largos meses de estiaje.

O que el obligado desenchufe (no dejan de ser apagones) del sistema nacional interconectado por parte de las grandes y medianas industrias, en unos casos hasta por 72 horas semanales, permitirá, de todos modos, salir de la desesperación.

Cuánta falta hacen los megavatios que, desde finales de 2024, debían entregar Progen y ATM, ambos enchufados a la corrupción.

“Por más que sueñen los odiadores que haya cortes, no va a haber cortes”. Con esta frase, Noboa selló su promesa.

Está en juego su palabra. Pero las reservas del embalse Mazar, para no seguir bajando dependen de las lluvias, que también las necesita la central Coca Codo Sinclair, entre otras hidroeléctricas.

Toca creerle, una vez más, al presidente de la República. Ojalá esta repetitiva y crónica crisis eléctrica no se asome en el 2027.

REM

REM

REDACCION EL MERCURIO