Una canción de música sacra ambienta la nave central de la antigua Catedral de Cuenca. En el interior de esta edificación, transformada en museo, se conservan reliquias religiosas que evocan parte de la historia de la ciudad. Entre las antigüedades que alberga, por primera vez se exhibe al público una colección de 61 obras de Cristos de los siglos XVII y XVIII, considerados de un valor incalculable.
Desde la puerta central de la antigua iglesia, ubicada en el corazón del Centro Histórico de Cuenca, se observan las primeras imágenes de Cristos, distribuidas estratégicamente para apreciar cada uno de sus detalles. Las características de las esculturas reflejan con gran realismo el dolor y el sufrimiento de Jesús, quien, según la fe católica, entregó su vida para el perdón de los pecados de la humanidad.
Andrea Tepán, docente de la Universidad Católica de Cuenca, visitó el lugar el pasado jueves junto con un grupo de estudiantes que acudió para conocer la muestra, perteneciente a la colección privada de la familia Álvarez-Eljuri.
Hace unos días, la docente escuchó hablar de la exposición y sintió curiosidad por conocerla y vivir una nueva experiencia. Durante el recorrido por los pasillos descubrió una imagen de Cristo Agonizante, del siglo XVII, atribuida al Padre Carlos, que despertó aún más su interés.
La escultura muestra a Cristo con la mirada agonizante dirigida hacia el cielo. En distintas partes de su cuerpo se observan rastros de sangre y profundas heridas que representan el sufrimiento vivido antes de su muerte.

Más adelante se encuentra otro Cristo Agonizante, tallado en marfil, de aproximadamente 50 centímetros de altura y que data de los siglos XVII y XVIII. La obra se atribuye a la Escuela Europea y destaca por sus detalles, realzados mediante la iluminación colocada para la exposición.
Entre las vitrinas también llaman la atención varias representaciones de la pasión de Jesús: una imagen del momento en que fue azotado, otra en la que camina hacia la crucifixión y una más que muestra su cuerpo recostado sobre una sábana roja. En el centro de la nave principal se encuentra, además, una representación de El Calvario, integrada por las imágenes de la Virgen María y San Juan.
Muestra de Cristos
La Arquidiócesis de Cuenca realizó las gestiones ante la familia Álvarez-Eljuri, propietaria de las obras, para hacer posible la exposición denominada Del Taller al Altar. Las imágenes forman parte de una colección privada que ahora puede ser apreciada por el público.
Nataly Vásquez, coordinadora del Departamento de Turismo y Cultura de la Arquidiócesis de Cuenca, explicó que las 61 obras se atribuyen a distintos artistas y escuelas de arte religioso, entre ellas la Escuela Europea, la Escuela Cuzqueña, de Perú, y las escuelas Quiteña y Cuencana. También figuran autores como el Padre Carlos, Manuel Chili, conocido como Caspicara, y Gaspar Sangurima.
Entre los materiales utilizados para elaborar las esculturas destacan el marfil y la madera, que evidencian la destreza artística y las técnicas desarrolladas por cada escuela.

Vásquez resaltó la apertura de la familia Álvarez-Eljuri, al considerar que compartir estas obras constituye una muestra de desprendimiento y amor por la cultura. La exposición permite a los visitantes apreciar el arte religioso y conocer cómo, a través de las imágenes de Cristos, se ha buscado transmitir y fortalecer la fe católica.
La muestra permanecerá abierta hasta el 9 de noviembre. El ingreso cuesta 2,50 dólares para adultos y 1,25 dólares para niños. Los recursos recaudados se destinan a obras de mejoramiento de la Catedral Nueva.
El horario de atención es de lunes a viernes, de 09:00 a 12:40 y de 14:00 a 17:40; los sábados, de 09:30 a 12:40 y de 14:00 a 17:40; y los domingos, de 09:30 a 13:30. (I)
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