En Ecuador, las campañas electorales parecen disputarse cada vez más en Instagram y TikTok. Sin embargo, confundir popularidad digital con respaldo electoral constituye un grave error estratégico.Las cifras revelan el desafío: en el referéndum de 2025, 3.723.242 electores tenían entre 18 y 29 años, cerca del 27 % del padrón. En el ámbito digital, Instagram registró 7,64 millones de usuarios en septiembre de 2026, mientras TikTok reportó un alcance publicitario estimado de 15,4 millones de cuentas adultas a finales de 2025.
Pero los seguidores no equivalen a votos. Tampoco las visualizaciones garantizan confianza. La campaña territorial sigue siendo insustituible. Recorrer barrios, comunidades rurales, mercados y universidades permite escuchar demandas que ningún algoritmo identifica plenamente: inseguridad, desempleo, acceso a educación y servicios básicos.
Una campaña exitosa debe integrar comunicación digital, organización territorial y propuestas verificables. Las redes amplifican mensajes, pero el contacto directo construye vínculos y credibilidad. En democracia, la verdadera influencia no se mide únicamente en reproducciones, sino en la capacidad de escuchar, representar y movilizar ciudadanos. (O)
X: @monicabanegasc





