Veinte/siete

No vayan a creer amables lectores que he tenido una equivocación y, envés de escribir “veinte y cuatro/siete” que desde un tiempo a esta parte corresponde a la contracción de “veinte y cuatro horas al día, siete días a la semana”, he escrito “veinte/siete”. No. Pues no se trata de una equivocación, sino que, sumándome yo también a las novedades lingüísticas de la época, he utilizado la contracción “veinte/siete” para graficar, de alguna manera, la tragicómica realidad del CPCCS que, ha sufrido por veinte ocasiones la destitución de alguien de sus consejeros y durante los últimos siete años.

Debe tratarse, a no dudarlo, de un récord mundial en la materia, aunque no conozco de otras naciones que tengan la “suerte” de contar con este esperpento político-jurídico, que, por lo menos aquí en el país, no ha producido nada bueno y más de una vez se ha convertido en el epicentro de actos bochornosos y hasta risibles. Acuérdense sino del tristemente célebre cura Tuarez, cuya fugaz presidencia del organismo nos dejó en la retina un recuerdo cantinflesco y vergonzoso.

La mayoría de los mortales se pregunta, ¿qué mismo es lo que se encuentra en juego, tras las decisiones del CPCCS?, ¿será talvez el secreto sobre el tesoro de Atahualpa?, ¿o el mapa donde guardo sus botines el pirata Drake?, ¿o el número de las cuentas bancarias extranjeras del tío de Jorge Glas, Ricardo Rivera?. Pues tras las decisiones del CPCCS se encuentran los organismos de control: fiscalía, consejo de la judicatura, poder electoral, contraloría y superintendencias….!eso nomás! . Que para el indiscutible y nunca bien ponderado, apetito voraz de nuestra clase política, representa oro en polvo.

El ex consejero David Rosero, que hace poquito nomás fue juzgado y destituido por la Asamblea Nacional, es la segunda vez que es destituido. Imagínense ustedes, ¿no les parece que un consejero que es destituido del CPCCS, ya no debería, nunca más poder volver a ser electo para el mismo cargo, hasta el día del juicio final? El señor Rosero debería pensar seriamente en la posibilidad de registrar su “performance” en el libro de los récords de Guinnes, antes que otro “destituido” regrese al consejo y le gabela esta interesante exclusividad. (O)

Dr. Juan Castanier

Dr. Juan Castanier