Mi padre me enseñó

Mi papá y mis abuelos me enseñaron que la misión de un ser humano en esta vida es el servicio, hacer el bien, beneficiar a otros con nuestro trabajo, incluso muchas veces a costa del interés propio o más bien sin pensar en él.

Mis padres y mis mayores me enseñaron que cada centavo del que se dispone hay que ganarlo, hay que poder justificarlo; que se debe ser en extremo escrupuloso con los fondos públicos, que en lo que no es propio no cabe el dispendio.

Mi padre me enseñó a poner de mi bolsillo, a ganarme con trabajo cada centavo de los que nos han pagado, a jamás sacar provecho ni abusar de una condición de poder o superioridad.

Mi padre y mis mayores me enseñaron que “la alabanza en boca propia es vituperio”.

Mi padre me enseñó que la honestidad y hacer el bien no se pregonan, se ejercen. Que para servir siempre hay tiempo, que aunque se tenga poco siempre alcanza para compartir o para dar.

Mi padre me enseñó que el cariño y el respeto se ganan, que son las máximas condecoraciones en la vida.

Mi padre me enseñó que el legado que importa es el buen nombre. (O)

Dra. Tatiana Neira

Dra. Tatiana Neira

Doctora en Jurisprudencia y Abogada. Docente universitaria y ciudadana comprometida con la defensa de los Derechos Humanos. Articulista de medios de comunicación.