Hay instituciones que trascienden el paso del tiempo porque logran convertirse en parte de la vida cotidiana de una ciudad. En Cuenca, una de ellas es Diario El Mercurio, que celebra 102 años de historia acompañando a varias generaciones de lectores.
Durante más de un siglo, sus páginas han registrado los momentos más importantes de nuestra sociedad. Han pasado gobiernos, crisis, bonanzas, avances tecnológicos y profundas transformaciones culturales. Sin embargo, el compromiso de informar y mantener un vínculo cercano con la comunidad ha permanecido vigente.
Muchos cuencanos crecimos viendo llegar el periódico a nuestros hogares. Para nuestros abuelos fue una ventana al mundo; para nuestros padres, una fuente confiable de información; y para nosotros, una referencia permanente de lo que ocurre en la ciudad, la provincia y el país. Esa continuidad no es casualidad. Es el resultado de años de trabajo, esfuerzo y adaptación.
El Mercurio también ha sabido evolucionar. De la tinta y el papel pasó a las plataformas digitales, entendiendo que las nuevas generaciones consumen información de manera distinta. Ha cambiado la forma de llegar al lector, pero no la esencia de estar presente allí donde la comunidad necesita información y orientación.
Cumplir 102 años no es únicamente una cifra. Es la demostración de una relación construida día tras día con sus lectores. Una relación basada en la confianza, en la cercanía y en la capacidad de acompañar los cambios de una sociedad que nunca deja de transformarse.
Por eso, más que celebrar la permanencia de un medio de comunicación, celebramos una historia compartida. (O)










