Por: Ángel M. Puin Gutama. Extracto resumen de sus obras Los libros de Molleturo Vol. II y III.
El denominado ‘raid’ de 1969 es una histórica y retadora expedición automovilística en Cuenca de hace 57 años que permitió abrir paso a la actual vía Cuenca – Molleturo – El Empalme.
La vía hacia la Costa por Molleturo, considerada algo casi imposible, una aventura de locos, sueño de cadáveres, se cristalizó con el denominado ‘raid’ entre el 20 y el 26 de octubre de 1945.
Velasco Ibarra había ofrecido para Cuenca la carretera Cuenca-Naranjal, pasando por las zonas lacustres del Cajas, mágica región que fue respetada por los pueblos inca y cañari que la transitaban a pie hasta el puerto de Bolas Naranjal y Machala.
Pero al pasar el tiempo la ilusión iba muriendo, los pretextos no faltaron. Uno de los argumentos principales era de un ingeniero italiano gerente de la Compañía Monolítica, el mismo que había dicho: “llevar una carretera por más de 4.000 metros sobre el nivel de mar era imposible, eso no existía en ninguna parte del mundo”.
Con esa respuesta “técnica” de este “sabio” las promesas poco a poco ingresaban en el congelador, y se desvanecían, únicamente quedaban recuerdos de los hermosos discursos que desde los escenarios y balcones floridos arrancaban aplausos.

Desafío
El sacerdote javeriano Roberto Samaniego fue quien desafió todo lo dicho por el ingeniero italiano y apoyado por cuencano como el secretario general del Sindicato de Choferes, Raúl Pérez Valladares, pretendía demostrar que era posible una vía por el Cajas.
Entonces decidieron atravesar los caminos de herradura con un automóvil Jeep Land Rover hasta Naranjal.
Los más incrédulos fueron los principales personeros de la compañía Monolítica encargada de la vialidad en esta provincia. De hecho, apostaron 100.000 sucres a que la aventura no terminaría ni en 30 días. Quien atestiguó esa apuesta fue el entonces alcalde de Cuenca, Ricardo Muñoz Chávez.

Roberto Samaniego conocía que los habitantes de Molleturo estaban motivados y que pese a conocer los riesgos que enfrentaba, su prestigio y experiencia hacían creer que el Raid podía darse.
La aventura
El domingo 20 de octubre de 1969, a las 09:00, 22 raidístas convocados a hacer historia se encontraron en el Parque Calderón.
Julio Arizaga, Marco Ávila, Julio Aguirre, Germán Abad, Manuel Bueno (presidente), Jacinto Carchi, Enrique Carpio, Polivio Campoverde, Benjamín Maldonado, Julio Óleas, Raúl Pérez, Enrique Vásquez, Segundo Pérez, Leandro Miranda, Justo Samaniego (mecánico), Roberto Samaniego párroco de Molleturo; Vicente Tello (camarógrafo del canal 3 de TV); Carlos Santacruz (secretario); cabo Armando Guerra (Ejército radioperador); N. Pesantez (radiotécnico), entre otros destacados ciudadanos emprendieron el retador camino.
A esta delegación se sumaron más de 30 ciudadanos quienes desde el parque Calderón comenzaron la odisea. Todos los comentarios eran negativos, de muy mal presagio, amargura: “son unos locos”, “donde irán a morir pobrecitos”, “no tener que hacer será pues”, “pero que se les ocurre pudiendo estar bien en la casa”, no faltaron algunas ancianas que hasta se habían persignado, rezado una oración, dando sus bendiciones por aquellos “desventurados”.
En esa época, escuchar el Cajas y Molleturo era como escuchar el fin del mundo, el abismo o el mismo destierro. Las lágrimas, tristeza, la pena no estaban ausentes de unos cuantos parientes, allegados y familiares de los viajeros que miraban con desconsuelo dudando del regreso de sus valientes.
El Jeep lo donó la llantera con un juego de llantas para que fuera el pionero en la conquista del Cajas.
Viaje
Su primer destino fue la parroquia de Sayausí. Luego, los intrépidos llegaron a Quinuas al medio día y en el corredor de la casa de Lizardo Guevara, el padre Roberto Samaniego les brindó un almuerzo.
Más adelante, más de 50 habitantes de Molleturo los esperaban. Con ellos se celebró una misa campal para bendecir la misión “imposible”. De inmediato, a las 13:10, se encendieron los motores del Jeep con la intensión de apagarlos hasta llegar al caserío Migüir.
Cargaron picos, palas, barretas, machetes, caballos, vetas, sogas, huancas, tablones, yuntas, guandos, mecheros, linternas de mano, faroles, lámparas petromax, aguardiente, para recorrer 120 kilómetros de terreno lacustre.
En partes el camino era ancho en otras angosto. Había grandes precipicios, enormes piedras, sobre las cuales se tienen que improvisar puentes, rellenar hoyos, talar árboles, construir chozas, hacer campamentos y otros imprevistos a lo largo del recorrido.
A las 15:35 el equipo de radio compuesto por el sargento Armando Guerra, el cabo Mario Arreta y el radioperador Manuel Pesantez, se instalan en la parte más alta del Cajas logrando contacto con las instalaciones militares de Quito y Loja, a los que les informa su estado, la posición de los raidístas y la gran caravana que avanzan, empujando y jalando el vehículo en un verdadero hormiguero.
A las 19:05 logró un nuevo contacto, esta vez, desde Huagrahuma con los establecimientos militares de Loja, Quito y Cuenca: advirtiendo con voz alegre y emocionada que el próximo intercambio será ya desde Migüir, pueblo al que arriban a las 20:45.
A este caserío llegó un carro por primera vez doblegando la arrogancia del Cajas. En 1913 había pasado el primer carro desde la Costa pero a lomo de ‘guanderos’, trabajadores que traían en hombros el desarrollo hasta Cuenca.
Amanece el 21 de octubre pasan por el caserío Zapallo Loma, hoy Santa María y el 22 de octubre el destino es Molleturo. A las 16:00 llegan a la loma de Copte desde donde se ve la parroquia
En Castillo Loma, por un pequeño descuido el Jeep da algunas vueltas de campana y se queda envuelto en unos matorrales de zuro unos 50 metros abajo. Roberto Samaniego impone su carácter enérgico, ordena que entren en acción las yuntas de toros. En pocos minutos el carro está nuevamente en el camino. Superada la adversidad y contra todo pronóstico, a las 21:00 del 22 de octubre de 1969 un vehículo se estacionaba por primera vez en Molleturo. En el pueblo se desata una fiesta.
Para el jueves 24 de octubre, el destino era Hierbabuena a donde llegaron en horas de la tarde, incluso luego de haber tomado el camino empedrado de García Moreno por donde viajaron un poco más cómodos.
El viernes 25 la meta era la casa de hacienda de doña Hortensia Mata, en Zhagal hoy San José de Guarumal. Esta estancia era la única casa en tan largo recorrido en donde había agua de pozo en el sector de Agua Rica.
Posteriormente, salieron con rumbo al cantón Naranjal, pero previamente se hospedan en la casa de don Miguel Llivizaca uno de los fundadores del Caserío San José de Guarumal, único habitante en ese entonces
Desde allí, partieron el sábado 26 de octubre, en el último de los periplos del recorrido con rumbo a Naranjal. A las 21:00 arribaron a Botija Paqui, donde ya esperaban algunos carros para trasladar el Jeep hasta Naranjal en medio de una caravana.
Fueron recibidos por el Alcalde y los Concejales de Naranjal, en donde celebraron hasta la madrugada.
Había razón para festejar, ganaron una apuesta de 100.000 sucres en solo seis días y demostraron al país, al mundo y a los incrédulos que si era posible hacer una carretera por los páramos del Cajas.
El retorno
El domingo 27 de octubre, a las 10:00, los raidístas partieron desde Naranjal hacia Cuenca por Cochancay, Cañar, llegando nuevamente al Parque Calderón.
Las familias se reencontraron con los héroes con la enorme satisfacción de haber cumplido el desafío.
El Jeep Land Rover pasó como recuerdo a la llantera. Hoy, no se sabe cuál fue su destino.
Este hecho coincidió con el año en el que el hombre llegó por primera vez a la luna, mientras que acá, un pequeño grupo de choferes y los habitantes de Molleturo demostraron que era posible una carretera a través del Cajas. (I)
Llamado de la presidencia

Unas 48 horas después de la aventura del Raid, cuando los protagonistas todavía descansaban, el Presidente de la República dispuso que un avión traslade a los principales gestores del Raid, acompañado de las principales autoridades de Cuenca.
Representando a la parroquia Molleturo estaba el Padre Roberto Samaniego. Ya en el Palacio de Gobierno asisten a la firma como testigo de honor del contrato del Presidente José María Velasco Ibarra con los representantes de la compañía beneficiada con este contrato, la Cía. Monolítica.
Todos los esfuerzos se cristalizaron y la carretera Cuenca – Naranjal empezó a hacerse realidad.
La noticia se regó por la región provocando alegría.
Con el dinero que cobraron los choferes adquirieron el terreno y construyen la sede del Sindicato de Choferes Profesionales del Azuay en la avenida Solano donde funcionan las oficinas hasta el día de hoy. (I)











