La nueva disposición del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social establece atenciones de 10 y 20 minutos para ampliar la cobertura y reducir la espera.
La disposición del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, IESS, de reorganizar los tiempos de consulta médica abre un nuevo debate sobre la calidad y la capacidad de respuesta del sistema de salud pública. La medida establece una diferenciación entre atenciones rápidas de 10 minutos y consultas especializadas de 20 minutos, con el objetivo de ampliar la cobertura y reducir los tiempos de espera.
Según la institución, las atenciones de 10 minutos estarán destinados a revisiones ágiles, entrega de resultados y trámites médicos específicos, mientras que las especialidades no quirúrgicas dispondrán de 20 minutos por paciente
Un médico del IESS en Cuenca explicó que esta modalidad no es nueva y que se aplica desde el año anterior, aclarando que el tiempo depende del criterio profesional y del motivo de la consulta, por ejemplo, si se trata únicamente de revisión de exámenes o entrega de medicación continua.
La decisión genera cuestionamientos. José María Egas, coordinador del Observatorio de Salud del Azuay, considera que reducir el tiempo de atención a 10 minutos es una medida “extrema y paliativa” que no resuelve los problemas estructurales del sistema. A su criterio, disminuir la duración de las consultas no solucionará el colapso hospitalario, sino que solo intentará incrementar el número de pacientes atendidos sin mejorar las condiciones de fondo.
Egas sostiene que existe una sobrecarga en hospitales de tercer nivel debido a fallas en la planificación y a la falta de fortalecimiento de los niveles primarios de atención. Además, menciona insuficiencia presupuestaria, escasez de médicos y especialistas, equipos obsoletos, falta de medicamentos y una excesiva centralización de decisiones en Quito como factores que inciden en la crisis. También advierte que muchos profesionales deben asumir tareas administrativas que reducen el tiempo efectivo para atender pacientes.
Mercedes Esquivel, integrante del Colegio de Médicos del Azuay, expresó su preocupación frente a la disposición. Fue enfática en señalar que la medida “no está bien”. A su criterio, si 20 minutos en muchos casos ya resultan insuficientes para brindar una atención adecuada, reducir el tiempo a 10 minutos podría afectar aún más la calidad del servicio.
La doctora considera que el objetivo institucional sería optimizar la agenda y aumentar el número de citas disponibles, pero advierte que ese no debería ser el fin principal de la atención en salud.
Las experiencias de los afiliados reflejan una realidad diversa. Fernanda Espadero, quien acude a control ginecológico por su octavo embarazo, en el hospital del IESS en Cuenca, señala que en 10 minutos apenas alcanza el tiempo para pesarla y tomarle la presión. “Cada embarazo es diferente y requiere más cuidado”, afirma. Además, asegura que cuando le solicitan exámenes debe realizarlos de forma particular por falta de reactivos y que conseguir turnos para ecografías especiales implica madrugar debido al cupo limitado diario.
Martha Gutiérrez, con un problema crónico de cadera, considera que 20 minutos es el mínimo razonable para una consulta traumatológica, pero 10 minutos resulta insuficiente. Afirma que las citas con especialistas son escasas y que incluso enfrenta dificultades para acceder a una con un traumatólogo, ayer le dieron una cita para fisiatría, en abril. (XPA)
-Falta de especialistas es uno de los problemas en el hospital del IESS José Carrasco Arteaga de Cuenca, especialmente en áreas pediátricas como oncología infantil, desde enero no existe endocrinólogo pediátrico.
-José María Egas, coordinador del Observatorio de Salud del Azuay, considera que sin resolver aspectos estructurales, la medida podría incluso agravar la situación en lugar de mejorarla.











