OPINIÓN| El ipad fue el protagonista, con un retrato conocido que hablaba desde Bélgica. La procesión de la ridiculez, la manifestación más bufona de irrespeto a un país, a su gente, a su institucionalidad. Llevaban en las manos el rostro de alguien que se fue de este espacio perseguido por sus propios demonios, para refugiarse …


