¡Ah, las extraordinarias mujeres de mi infancia! Algunas de la familia, otras, vecinas del campo y la ciudad; no pocas, amigas de mi madre y mis tías del Barrio de San Blas, en el que nací y permanecí hasta los 15 años. Evocarlas me llena el corazón de viejas ternuras, diminutivos y mimos de todas …


