Me confieso un devoto lector de la obra literaria de Leonardo Padura Fuentes (La Habana, 1955), que incluye, a más de su vasta novelística, crítica dentro del ensayo pulcro, sin desdeñar los apuntes periodísticos. Dicha labor escritural emerge de las entrañas de la bella Cuba, cuya esencia tiene olor de mar y cadencia de bolero. …











