Con su perdón, Ministra, escribo sobre algo suyo. Soy maestro por vocación, bachiller en Ciencias de la Educación desde 1956, título que me habilitaba entonces a enseñar, a educar. Desde ese año hasta el otoño que vivo, he tratado de ser maestro, profesor, docente, comunicador, como usted guste llamarlo. La docencia, la conducción de instituciones …









