Como todo cuencano de bien, él amaba su ciudad a dónde, siempre, quiso volver con convicción y certeza, “… Yo no sé a dónde voy, pero sí sé de dónde vengo…” cantaba a sus raíces, en uno de sus más cercanos éxitos, “Danzante del destino”, versos que definen ese estado de extrañamiento y permanente retorno …









