Y, mientras la gota ciega del presente continúa su caída, Eudoxia Estrella se aleja bajo la lluvia; con su danza de pinceles, su sonrisa a lo Chagall, su amor eterno por Guillermo Larrazábal; se evapora con el grupo de Los Lobos donde ella era la única mujer “éramos gente afín, nada de enamoramientos, me silbaban …











