Los cambios de nombre a todas las instituciones, asesorados desde el exterior, para dar la falsa idea de “cambio”, a más de que resultaron absolutamente inútiles, en no pocos casos “alrevesaron” los procesos administrativos convirtiendo al remedio en peor que la enfermedad. Ejemplo claro de ello es el tristemente célebre Consejo de Participación Ciudadana y, …










