La pandemia, definitivamente, alteró el ritmo de la vida y sus celebraciones como Halloween del 31 de octubre en mi barrio. Desde temprano las madres, después de aprovisionarse de golosinas, preparaban los disfraces para sus niños y decoraban de tétrico la ciudadela, ataviando de esperpentos y parcas las puertas, ventanas, vehículos, árboles y, caída la …









