OPINIÓN| Recuerdo a Eduardo Vega cuando se iniciara como ceramista, con su particular talento, allá, en los primeros años setenta, desde un pequeño taller, ubicado en el lugar de su vivienda, en la calle los Cipreses que, por sugerencia de sus vecinos debió denominarse la “Calle del Alfarero”, haciendo honor a su extraordinaria dedicación artística. …


