Oscuridad macabra quebrada por las luces de linternas y lámparas, silencio roto por el ruido de martillos neumáticos y grupos electrógenos, y ráfagas de aire con olor a cadáver. O ocho días después del doble terremoto de Venezuela, la noche en La Guaira se ha transformado en un escenario lúgubre, a pesar de la solidaridad, …











