Cansada de recorrer las calles pidiendo comida para su nieto de 4 años, la venezolana Carmen Bellorín se sienta en las cercanías de una concurrida avenida de Caracas suplicando que algún alma piadosa le regale algo. Lo que sea, cualquier cosa que le permita llenar el vacío estómago del niño. Tiempo después, sus rezos son …











