La humanidad cada vez se deshumaniza. Como lo advirtió Ernesto Sabato: “una terrible paradoja: la deshumanización de la humanidad”. Pierde el sentido de su condición innata. Esa capacidad propia del discernimiento, que lo diferencia del resto de los seres vivos. A la usanza del primitivismo, actuamos sin medir consecuencias ulteriores. El odio, resentimiento, ambición desmedida …


