Escribo para gente que comparte usanzas y obedece a códigos morales de viejo cuño. Hermanarnos en normas ancestrales y sentir que caminamos codo a codo hacia un destino similar, es sano y enriquecedor; además es señal de buen juicio porque la soledad, hoy más que nunca, es precursora de riesgos que no vale la pena …


