Divaguemos. No permitamos que la materia nos carcoma. Demos alimento fresco a nuestra mente permitiéndola hacerse de experiencias únicas, de historias diferentes, de sueños hechos realidad y, también, de quimeras. El mundo actual, materialista y reacio a la meditación, nos impide soñar, encontrarnos con lo hermoso y bello del universo y, también, anhelar jornadas más …


