Despuntaba el alba de una fría madrugada en el Quito colonial. Una figura recorría solitaria las callejuelas brumosas con rumbo al palacio de Carondelet. Era el Dr. Antonio Ante, que llevaba consigo un documento por el que se daba a conocer a don Manuel Urriez, conde Ruiz de Castilla y presidente de la Real Audiencia …


