Las calles de Guayaquil se encontraban en su habitual y constante bullicio y alegría. El calor tropical parece ser el ingrediente de aquella singular conducta ciudadana, atenta a cualquier cambio fuera de la común barahúnda. Un cadáver aquí y otro más allá, tendidos en las veredas, convocaban la curiosidad ciudadana. Apenas pasados unos momentos, nuevos …











