Me confieso enamorada y cautiva del hechizo de los ríos de esta Santa Ana de las Aguas de Cuenca, sus singulares sinfonías tranquilizan mi corazón, aclaran mis pensamientos, aquietan mi mente, fortalecen y alegran mi espíritu. Me confieso ciudadana mestiza urbana de la Guapondélig de los Cañaris, de la Tumipamba de los Incas, de Santa …


